Utopians + Ignacia @ Teatro Vorterix | 23.09.16

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El cuarteto liderado por Bárbara Recanati llegó por segunda vez en su década de carrera al Teatro Vorterix con motivo de presentar su nueva placa discográfica. La metamorfosis de Utopians derivó en un long play de doce tracks con un sonido fuertemente influenciado por el rock vintage.

Finalizada la intervención de Ignacia como telonera de la noche, la temperatura y la cantidad de gente en el mítico teatro de Colegiales comenzó a elevarse.

Sobre las 21:30hs, Tomás Molina Lera, recientemente incorporado en Utopians, apareció en el escenario y se acomodó velozmente en su batería para dar inicio a la base de “Alimaña”, uno de los temas que interpretarían por primera vez en vivo. Al bombo y a la chancha de Tomás fueron sumándose Gustavo Fiocchi en guitarra líder, Barbi Recanati en guitarra rítmica, y Mario Romero en bajo; respectivamente. “Allá vienen todos tus temores juntos. ¡Fingen que todo lo pueden!” Y sobre el estribillo de la misma estalló el primer pogo de la noche.

Tren de la alegría”, “Trastornados” y “Come Baby” transcurrieron al hilo; el sonido estuvo al nivel de la magnitud del show que habían planificado. Las visuales consistían en figuras humanas a las cuales se les habían superpuesto líneas proyectadas por láseres de colores.

Los espectadores, eufóricos, aclamaban a su banda y coreaban su nombre. “¡Muchas gracias! Nosotros somos Utopians, un placer. Estamos presentando nuestro quinto disco, Todos Nuestros Átomos. Vamos a tocar un par de temas que nunca hicimos…” Es así como, bajo un juego de luces azules y verdes, y frente a una cabaña en llamas, Barbi da inicio a los primeros acordes limpios de “Fuego”; el cual remite sin duda alguna a “Desde Lejos”, quinto track del disco “Vándalo”.

Al escuchar el riff principal de “Estación”, el público, que permanecía calmo, se levanta entre gritos y lo acompaña con palmas. La misma pertenece al tercer trabajo discográfico de la banda, “Trastornados”; además representa perfectamente al Utopians “old school” que siempre fueron. Un arreglo notorio respecto de la versión original es el que realizaron para terminarla, y que consistió en un final con un corte abrupto y seco. Para “Algo Mejor” el escenario se tiñe de rojo y la líder queda con su stratocaster pelada durante los primeros versos de la canción. El público la acompaña dando saltos y cantando a todo pulmón mientras en la pantalla se proyecta una skater.

“Vamos a hacer un par de canciones un poco melosas porque tengo que tomar aire.” Llega así entonces, la canción que contiene los versos que le dan nombre al disco, “Lo Tuyo”; y un átomo en aceleración se proyecta en la pantalla. Luego “Maravilla” llega en forma de balada melancólica a un escenario bañado por luces rosas y verdes. El delay en el arpegio de la guitarra de Fiocchi enfatiza y acompaña la lírica de la canción. “Ya no sigas, no te queda nada para herirme, no.” Uno de los clásicos del cuarteto es “Gris”, una montaña rusa de guitarras fuertemente distorsionadas y con los justos arreglos de una batería que logra sacudir a los espectadores.

“La próxima canción también es del nuevo disco y se llama Los Ríos.” Las visuales consistieron en un grupo de niños que jugaban en una ronda en un bosque mientras llueve. Es quizás una de las canciones del disco nuevo que, por su sonido, más recuerdan al Utopians de “Freak”.

“Para la próxima canción vamos a invitar a dos músicos. Nosotros somos cuatro personas que tienen una banda, pero ellos son músicos.” Bromea la frontwoman del cuarteto. Y bajo una cortina de luces verdes llegan al escenario un dúo de vientos compuesto por una trompeta y un saxofón, el cual logra mimetizarse de forma excepcional al delay que posee el riff de la guitarra de “Reflejos”.

Bajo un manto de tonos rojizos psicodélicos “Uhh” se hace oír. Y la base groove de la batería de “Funeral” sumada a la proyección de una bola de boliche en la pantalla, incitaban mínimamente a mover los pies al ritmo de la misma.

“Esta es muy nueva.” Dice sarcástica Recanati previa a ejecutar los primeros acordes de “Allá Voy”, uno de los hits de la banda. La audiencia se descontrola movida por la pasión, y se vive uno de los momentos más álgidos de la noche. “Che, gracias. Es un gusto, y es muy especial porque es presentación de disco. Además es la última vez que vamos a realizar un show de una hora y media porque, bueno… Es inevitable.” Comenta mientras se mira su ya notoria panza de embarazada.

El reconocible riff muteado de la guitarra líder en “Todo Lo Que Tengo” es acompañado por las palmas del público. Y para su deleite, al estallar la batería y las guitarras distorsionadas del puente previo al estribillo de la canción, se convoca a uno de los pogos más fuertes de la noche, el cual dejó ver algún que otro mosh y trapos agitándose en el aire.

Otra situación de la noche a destacar fue el cover del clásico “Algo Ha Cambiado” de Pappo, durante el cual Barbi le cedió el micrófono a Gustavo para que el interpretara la voz principal. Finalizado el mismo y como otra gran sorpresa de la noche, se da el lujo de invitar a Hernán Rupolo de Octafonic a subir al escenario. Bárbara le cede el lugar en la guitarra y ejecutan una increíble reversión de “Estallando Desde El Océano” de Sumo, donde el agite llegó al clímax.

Ya sobre el final el bajo detona con el riff principal de “Nadie Te Espera”, mientras que la incansable embarazada agita su brazo incitando al pogo y logrando mantener así, el clima gestado en la canción previa.

Al bajar del escenario, este queda en penumbras. El público se agita y busca su reaparición. Finalmente, vuelven para tocar “Nada Bueno” como encore. “Muchas gracias a todos por venir, esto es una alegría y un sueño cumplido. Los queremos mucho. Esta sí es la última canción; y es viernes, es para que se rompan la cabeza contra el piso porque les fue mal en el laburo… o en la vida…”

La banda vuelve a su origen genérico con “Say Hello”, trayendo todo el rock de garaje consigo. En un arranque de descontrol final, estalla el último pogo de la noche.

Entre abrazos y una reverencia llegan desde el público al escenario gritos, aplausos y una bandera. “Utopians siempre disfruté oírte.” Todo acaba, el telón se cierra y no cabe duda alguna de que Utopians hizo un quiebre mental en cuanto a su búsqueda musical, logrando experimentar con éxito un nuevo sonido que, a la vez, no pierde su esencia original.

Crónica: Maite Belén Córdova
Fotos: Caro Pedace y Gustavo Pacheco

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