“Tecnocalipsis” de Las Ruinas de Santo Espíritu – Reseña

Apocalipsis tecnológico y distorsión pampeana

Foto por RamonaDeSena

Distorsión pampeana así me gusta describir a Las Ruinas de Santo Espíritu -banda formada en el año 2014 en el partido de Hurlingham, Oeste del Gran Buenos Aires- ya que desde sus primeros acordes se nota en esta banda un estilo bien marcado con claras influencias del Stoner del Desierto de Estados Unidos pero también sonidos argentinos que vienen tanto del folclore, incluyendo bases que suenan a bombo legüero, como del propio Stoner Argentino cuyo mayor estandarte fue levantado por Los Natas.

En Noviembre de 2017, vio la luz Tecnocalipsis, segundo trabajo de la banda, que a diferencia de su primera placa –  “La distorsión de la Templanza”- trae cambio de baterista dejando la actual formación con Pablo Falduto en voz y guitarra, Leandro Gimenez en bajo y Gustavo Reynoso en batería. Grabado y mezclado por Jonathan Vainberg en el estudio El Calderon durante Febrero y Junio de 2017 y masterizado en estudio El Angel por Daniel Osorio cuenta por primera vez con varios invitados.

Es un álbum conciso y que va directo al grano, con apenas 8 temas y una duración total de casi 30 minutos, se destacan en él letras – que trataré de resaltar a lo largo de esta reseña- con mucha verdad que nos llevan a reflexionar sobre nuestro comportamiento en la actual época “plástica” que vivimos, donde conectarnos a un mundo digital está por sobre la conexión humana y real. Pero no solo las letras se llevan los laureles aquí, es un disco con un sonido fuerte y rabioso, plagado de riffs distorsionados, bajos grooveros y una batería sólida que muestra la evolución de la banda desde sus inicios, por otro lado me resulta muy agradable para el estilo las melodías vocales que le dan una personalidad única a la banda.

La placa comienza con Tecnocalipsis y un inicio de riffs bien grooveros,tema que le da nombre al disco, por lo cual, en él se empieza a desarrollar la idea de alienación que tiene la humanidad en la actualidad respecto a la tecnología y cómo se vive, en muchos casos, a través de personajes virtuales produciendo (parafraseando a la canción ) que la vida en vivo agonice y la única solución sea desconectarnos para volver a conectarnos como seres humanos. Al terminar se da paso a El Jinete, que se podría llamar un clásico stoner, de esos para ir por la ruta con el pelo al viento sintiendo como golpea esa batería directo al pecho. A continuación el tema más largo (4:04 minutos) y el primero con un invitado, en este caso Juank BalVin, cantante de la banda DUM, aquí podemos apreciar nuevamente otra letra que nos lleva a reflexionar: Razonar fue lo que nos convirtió en animales repite el estribillo, desarrollando una idea que siempre resuena entre las personas sobre si somos mejores que los animales solo por tener uso de razón o si en realidad son nuestros pensamientos los cuales nos hacen destruir la Tierra que habitamos y produce las peleas entre nosotros mismos. Destaco además el gran trabajo vocal del invitado que le aporta mucho color y esencia.

El cuarto track, Huellas me recordó mucho al primer trabajo de la banda, aquí el bajo se destaca con un lindo sonido y un gran riff, lo cual suele ser un atractivo en bandas de este estilo. Destacando una frase de este tema me voy a quedar con “A crecer dejando huellas fuertes atrás. Aprender a mirar la tormenta desde arriba, es la cuestión”.

En los siguientes dos temas se sigue expandiendo la idea principal que guía a todo el disco, primero en Puños Al Sol, que cuenta con Agustin Escobar Cello como guitarrista invitado quien logra dejar un contundente solo de guitarra que aporta mucho al tema; por otro lado Slogan con frases como “Nos hacen creer fantasías  sin slogan“.
En Impulso ante-ultimo track, aporta sus líneas de bajo Mariano Orellana – bajista de PRA CIMA- de aquí se llevan mis preferencias el ritmo y el riff principal que incitan al movimiento de “patita” y cabeza.

Para cerrar nos encontramos con Mientras te espero, un  tema acústico pero que mantiene la esencia de la banda. Nos permite bajar algunos decibles para despedir el disco de una manera más relajada,  pero reflexionado sobre las ideas que se expresaron a lo largo del mismo, continuando con la misma línea. “Quiero ser metal en la era de plástico” repite hacia el final, expresando la necesidad de querer escapar de “la era de las pantallas” y romper con los personajes ficticios que vemos a través de la redes y para lograr ser quienes somos en un mundo real y en vivo.

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