Sin Rencores @ The Roxy Live | 25.06.17

Un adiós “Sin Rencores”

Con el objetivo de decirle adiós a la gira de su último disco: “Hijos de un dios ausente”, el cuarteto de hard rock nacido en Banfield dio una verdadera lección de como dar un show, privilegiando la calidad el sonido y de lo visual en la medida correcta. Pensando en lo que viene a futuro, los oriundos de Banfield se dieron el gusto de demoler el escenario del Roxy, acompañados primeramente, por Agalma y Jenever.

Foto de Jero Rajzak Fotografía

Dicen que decir adiós a veces es motivo de dolor, de sufrimiento, de dejar atrás cosas que significativas para uno. Sin embargo, no siempre los “adioses” significan cosas negativas. Hay adioses que despiden etapas y dan la bienvenida a otras que serán mucho mejores.

Como les pasa a los chicos de Sin Rencores, que trás un año de alegrías recorridas con su último trabajo discográfico, Hijos de un dios ausente, llegaron a la difícil decisión de despedirse de esa etapa para darle paso a lo nuevo.

Para cumplir con dicha misión, era necesario un escenario adecuado, listo para la ocasión. El lugar de encuentro elegido fue ni menos que el Roxy Live de Palermo. La humedad pasajera del domingo 25 de Junio poco pareció importarle a las decenas de tempraneros que se acercaron a las instalaciones del complejo ubicado en Niceto Vega 5542, para apoyar desde temprano a las bandas que abrian la jornada.

Desde la zona de Barracas, arribaron al escenario del Roxy los jóvenes de Agalma. Con apenas poco más de un año de carrera, éste cuarteto ya tiene editado su primer EP, de nombre homónimo, y se encuentran en la dura misión de mostrar su material en la mayor cantidad de lugares posibles. Con la presencia en violín de Melisa, la primer invitada de la fecha, Agalma abrió la noche con “Fuego Negro”, tema que también le da inicio a su único trabajo discográfico.

Los rasgueos de guitarra predominan a lo largo de la escena, acompañados por las bases sincronizadas del zurdo talentoso Valentín Bello y la prolijidad de Joaquín Durán en el bajo. Mezclando aires poéticos con riff pegadizos, sumados a la suavidad que propone Christian De Paula, con una voz melodiosa y dulce, el resultado es un sonido lleno de matices y a la vez mucha actitud para interpretar por momentos, características  bien rockeras.

“Nueva Psicodelia” y “Me gustas” (el más aclamado por el público presente), fueron los otros dos temas del EP que los chicos mostraron en escena. Despues, la lista la completaron con un compilado de canciones que esperan a ser grabadas, y una versión muy personal de la canción de Soda Stereo, “Sueles dejarme solo”, con la vuelta de Melisa en el violín, y la presencia de “Nano” Bello en guitarra. Pasadas las 20:15, los muchachos de BArracas agradecieron y se retiraron con aplausos, augurando un camino lleno de satisfacciones por el que recién empiezan a andar.

“Los hermanos sean unidos…” rezaba uno de los pasajes del popular Martín Fierro. A decir verdad, parece que los hermanos Sebastián (22 años, guitarra y coros), Ariel (17 años, bajo y voz) y Enzo Dattoli (14 años, batería y coros), se lo tomaron muy en serio al dicho. Ya con más de dos años como banda, al gual que Agalma, éste trío quilmeño también se encuentra presentando su primer trabajo. De hecho los primeros res temas de la lista fueron tracks de su único EP: “Predicción”, “Subversivo” y “Recuerdos”.

A primera escuchada, se notan claros rasgos del rock alternativo actual, fusionados con pop. El virtuosismo del hermano mayor, Sebastián, en la guitarra le da el toque de pimienta efectivo a cada tema, secundado prolijamente por sus dos hermanos. El trabajo visual, basado en la vestimenta (camperas de cuero negro, y toda ropa negra), resulta también muy efectivo y combina a la perfección con los sonidos psicodélicos y los cambios de tempo que se alternan entre tema y tema.

“Ya es Normal” es una de las canciones que enciende un poco los motores, y enseguida, la secunda una excelente versión de “Seven Nations Army”, de The White Stripes, que arrancó una buena tanda de aplausos entre los presentes.

En un breve parate, Ariel anticipó la llegada del próximo disco para fines de éste año, con presentación en la ciudad natal de la banda: Quilmes. Hecho el anuncio, la lista continuó con “Lejos” y “Empezar otra vez”, con otra tanda más de riffs muy pegadizos. Para el final, otro cover volvió a encender la performance de los Jenever. Ésta vez, el elegido fue la version de Ramones del tema “What a Wonderful World”, tema original de Louis Armstrong, y la interpretacón volvió a tener puntutaciones de alto nivel.

El cierre fue con “Verlo volver”, otro clásico bien rockero del EP, y la sumatoria de “Caminos” y “Vibraciones Extrañas”, que seguramente serán parte del próximo disco. El joven trío dejó el escenario de Roxy, con gran alegría por el buen rendimiento mostrado y por las grandes metas a cumplir que se vienen en su corto camino con la música.

Ya pasadas las 21:30, el plato principal se hacía desear. Recién faltando veinte minutos para las diez de la noche, el telón se corrió y dejo ver un escenario casi completamente a oscuras, donde solo se distinguían cuatro sombras de pie y de espaldas. Lentamente, los tintineos de los platillos comenzaron a mezclarse suavemente con los punteos de la guitarra y de a poco la introducción fue tomando color, hasta que las luces se encendieron, y un estallido musical dio inicio a la presentación de Sin Rencores. Iniciando la noche con algunos inconvenientes con el micrófono que fueron superados rápidamente, el cantante Agustín Pizarro Maire tomó la posta y comenzó a cantarlas primeras notas de “Bajo mi Pies”. Cabe destacar el contraste excelente que flotaba en el ambiente compuesto por las luces claras, el humo y el agite incesante de la buena cantidad de gente que llegó al Roxy hasta el último momento.

La segunda canción, “Almanegra”, también perteneciente al último disco, mantuvo el ritmo del inicio con una base potente y cortes lentos y profundos en el medio, muy bien coordinados desde atrás por el baterista Pablo Gardeñes. Otro dato de color es que en el disco de estudio, dicha canción cuenta con la participación de Luciana Segovia de Cirse, en la voz.

“¡Buenas noches carajo! ¿Cómo andan viejos?”, saludó con efusividad el frontman, y anticipando la siguiente canción arengó: “Los quiero a todos SALVAJES”, para que “Salvaje” empiece a sonar con sus bases rápidas y potentes, y un solo de viola infernales a cargo del guitarrista Flavio Severi. Para subir la apuesta y la efusividad del público, en el medio de “Incontrolable”, Agustín le hizo honor a la canción y bajó del escenario para descontrolar el pogo que ya albergaba la energia de un vendabal desenfrenado.

La fuerza y la potencia del pesado rock desatado por los Sin Rencores se retroalimentaba paso a paso con el agite del público. Tema a tema, la intensidad iba subiendo,y la elección de los temas ayudaba también a ese incremento. Con “Juego Sucio”, tema de su primer LP de nombre homónimo (con participación de Lula Bertoldi, de Eruca Sativa en la versión estudio), el agite volvió a aparecer en su máxima expresión por quinta vez consecutiva. “De pie” con sus aires de hard rock clásico de los ’80 y su mensaje de nunca dejarse caer ante la adversidad, alargó la fiesta, antes de que las revoluciones bajaran de a poco, con la oscuridad de “Nada que perder”. Llegando al preámbulo final, Agustin se calzó la guitarra acústica para la ejecución de “Sigo acá”, para darle una nota de melancolía a una performance de hard rock puro.

La lista continuó con “Laberintos”, otro de los clásicos del último material que incluye tambien un videoclip, y para concluir ya con la historia, el set final contó con “Desde Cero”, (en el disco cuenta con la colaboración de Facundo Gattelet de Jaque Reina) y con dos canciones del anterior LP: “Alas” (donde el ex bajista de la banda, Santiago Blanco, subió a hacer coros) y “Libre”.

La despedida a todo trapo y con la sala llena, dejó a los integrantes de la banda más que satisfechos, sabiendo que todo el trabajo del año presentando “Hijos de un dios ausente” fue más que satisfactorio y que el cierre de la gira fue el ideal por el marco y por la brillante producción demostrada por el cuarteto banfileño. Con tanta producción encima, está claro que la despedida del disco fue con mucho cariño a la labor realizada… Y “Sin Rencores”…

Crónica: Ale Jerez

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