Sig Ragga @ Groove | 24.06.16

Sig Ragga es un proyecto artístico que encuadra miles de emociones, sentimientos y vibraciones. El viernes 24 de junio, Groove fue seleccionado para que dicha banda incursione un show con la magia que presenta cada integrante.
Veinte minutos antes de la hora estipulada en la cual los santafesinos tocarían (21:00hs) todavía había una fila larga de personas que querían comprar la entrada para ingresar al local de Palermo.

A las 21hs y varios minutos más comenzó la fiesta, los cuatro hombres se posicionaron en sus respectivos lugares con sus trajes particulares para dar una muestra de lo que Sig Ragga puede llegar a hacer sentir a cualquier persona.

“Orquesta en Descomposición” fue la elegida para comenzar. La felicidad y el movimiento de los espectadores mostraban que el grupo hacía muy bien su trabajo.

“El Niño del Jinete Rojo” siguió en la lista, la emoción volaba por la planta alta y baja de Groove, haciendo bailar, sonreír y observar todo lo que ocurría en esa noche.

“Chaplin”, “Continuidad de lo Indecible”, “Quise Ser” y “Pensando” dieron un clima que muy pocas personas pueden crear.

Sig Ragga y su público conectaban de manera indescriptible, se notaba a simple vista lo que esta banda produce en cada ser que se encontraba dentro del sitio. La energía tranquila pero poderosa se muestra en la música que crean.

En “Severino Di Giovani” la voz principal (Tavo Cortés) da lugar para que el público lo acompañe cantando: “Tendrán que matarnos, matarnos también…”.
“Tamaté” y “Feliz” hacían llegar el final de tan espectacular presentación, dos canciones tan vivas que hablan por sí solas.

Por último, se armaba una ronda para poguear lo poco que quedaba del show, “Rebelión de Esclavos Técnicos” era la anteúltima obra para llevar a cabo antes de concluir el After Clandestino que se realizaba allí. La canción es muy particular porque tiene muchísimos cambios en el medio, lo que hace que no te aburras ni un segundo de ella porque se sabe que algo nuevo vendrá en cada minuto.

“Matata” hizo saltar en el medio de la gente a varias personas que seguían con sed del cuarteto, las energías que quedaban se gastaron en minutos.

Así se terminó la maravillosa muestra que dieron los cuatro músicos, sin palabras pero con mucha emoción y gestos por parte de todos.

Crónica: Caro Andrada

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