ROCK al MAR @ Mute, Mar Del Plata | 25.01.18

Las playas marplatenses se vistieron de rock: el parador Mute fue el marco de uno de los eventos más importantes de la temporada. Con una propuesta amplia y coherente, el festival ROCK al MAR recibió en su escenario a seis bandas de la escena rioplatense que, con sus estilos bien particulares, sacudieron a un público de distintas edades.

Tanto para lxs locales como para quienes se encontraban vacacionando por la zona fue una gran oportunidad para ver en vivo a un puñado de talentosxs artistas dispuestxs a aportar con creces el disfrute veraniego: 202, Félix Y Los Sin Fritz, El Plan De La Mariposa, Piti Fernández, El Cuarteto De Nos y No Te Va A Gustar para un cierre con todo.

202 es la banda encargada de abrir este encuentro musical. Un rock electrónico y un tinte más de culto, ideal para aquellos que gustan de algo un poquito más duro, con mucha personalidad y consistencia. El grupo bonaerense tocó temas de su disco “El Álbum Santo”, donde reversiona temas de su anterior formación: Santos Inocentes, banda que giró por el under en los ’90 .

El sol se cuela por entre los intersticios del escenario. La gente está sentada en la arena. Está nublado, pero sorprendentemente hay poco viento: el sonido, entonces, se aprecia mucho más. Los chicos de 202 se despiden a la hora pactada. Siempre es un placer ver buenos músicos que transmiten buena onda y se paran con firmeza pero también humildad.

No más de 5 minutos pasan hasta que el escenario se llena, de pronto, de instrumentos. Vientos, acordeón, teclado y percusión se suman a las guitarras, el bajo y la batería. Así es como los chicos de Félix Y Los Sin Fritz se hacen presentes en este festival. Es la primera vez que invitan a un grupo local a esta clase de eventos, según las palabras del cantante, hecho que se presta a ser celebrado (y repetido en el futuro, ¿no?). El despliegue de ritmos latinoamericanos variados es, quizás, lo más sobresaliente. Reggae, algunos riffs murgueros, cumbias y el acordeón, por supuesto, aportando su toque tanguero rioplatense. Un ukelele, también, hará su aparición momentáneamente. Alguna canción de amor (y de desamor) y, como frutilla de la torta, una referencia al nefasto nuevo vecino con el que cuentan los marplatenses desde hace algún tiempo, de la mano de la canción “Asesino”. De a poco el público ha comenzado a pararse; la gente que está adelante participa, aplaude, salta.

En un abrir y cerrar de ojos, ya está preparándose El Plan De La Mariposa, y se nota que hay gente esperando por ellxs. Su paso por el escenario no pasa inadvertido, y esto es así por múltiples razones. Además de ser muchxs, parecidxs entre sí la mayoría —y sí, cinco de los siete integrantes son hermanxs; tres de los cinco hermanos son trillizos—, transmiten algo especial, una energía estimulante de aires yoguis; se divierten en el escenario, bailan, saltan, y dan ganas de sumarse a su juego. Le ponen mucha polenta, de eso no hay dudas, y quien se abra a vibrar en la sintonía que proponen se llevará algo más que su humor transformado, para bien.

Los temas son pegadizos, los ritmos, variados y las visuales, atractivas: son las ilustraciones de los discos en su mayor parte, y resultan un buen complemento para lo que se está viviendo. El violín y el entusiasmo de su ejecutor al tocarlo se destacan y disfrutan particularmente, y toda esa escena en especial me queda resonando, aún tiempo después de terminada la presentación. La canción “Abrime Los Ojos”, con la emocionalidad que trae consigo, es de las que más convoca a su público, junto con “Cómo Decir Que No”, con sus efectos simpáticos. Sorprende la intensidad del pogo, también, en el final, a cargo de “Mi Jagger” y “Romance Con El Desapego”. Se despiden agradecidos, entre aplausos, y el sol ya está cayendo.

Alrededor de las 20.15 es el turno de Piti Fernández, que nos trae canciones de “Conmigo Mismo”, el disco que inaugura su proyecto solista. Es lo más country, lo más folk que se escuchará está jornada, sonidos que tan bien combinan con la aspereza de su voz. Además de sus temas propios, despliega algunos covers de importantes canciones del rock nacional, como “Todas Las Hojas Son Del Viento”, del gran Spinetta; “Ayer Nomás”, de Los Gatos y “Génesis”, de Vox Dei, que será la canción de cierre. Es como si así mantuviera la filiación al rock, que tanto lo convoca.

Luego del tema homónimo a su disco, invitará a Hernan Sileone, guitarra y voz de Los Enviados De Thot (será el único invitado de la noche, en todo el festival), quien lo acompañará en “Le Tengo Miedo Al Silencio”, con la mandolina y el banjo, siguiendo con esta línea bien country. Promediando el final, las canciones son más bien pegadizas y bailables, como sucede con “Contame”, y la gente responde siguiendo el ritmo. La interacción con el público es fluida: se nota la experiencia de Piti en el escenario y su carisma en este sentido. Así como en El Plan De La Mariposa lo que más me conquistó fue el violín, en este caso lo es el saxo. La banda que lo respalda no tiene desperdicio.

El siguiente show será el del Cuarteto De Nos y es algo que está bien claro: se palpita en el público, que agita para calmar la ansiosa espera. Los aplausos van in crescendo, con el punto máximo en la salida a escena. “Apocalipsis Zombie”, el primer tema del disco que están presentando, será también con el que comiencen en esta ocasión. Las visuales son coloridas, a veces más conceptuales, a veces más abstractas; por momentos, además, se proyecta el recital con efectos retorcidos, alternando entre lo tétrico y lo festivo. Nada que escape a la esencia de la banda.

En esta oportunidad, recorrerán su nuevo disco y unos cuantos hits de su carrera, como “El Hijo De Hernández”, “Ya No Sé Qué Hacer Conmigo” y “Lo Malo De Ser Bueno”. El público poguea y los canta con fuerza, con euforia. Roberto (Musso), el cantante, es todo un personaje. Mucho carisma, mucha presencia; un poco rústico su baile, parte del espectáculo. Que le pone onda, no se puede negar: es como el tío copado de las fiestas.

En temas como “Enamorado Tuyo” y “Pobre Papa”, Santiago Tavella, el bajista, tomará el micrófono para cantar, y también lo hará Santiago Marrero (Santi Junior, para lxs amigxs), el tecladista y miembro más reciente, en “Mírenme”. Será un deseo que le concederán, según Roberto, porque justo está cumpliendo años. Es uno de los momentos del show que más se disfrutan. No faltará el canto tradicional, por supuesto, en honor al homenajeado. Para el final, una nueva tanda de infaltables que mueven el entusiasmo de lxs presentes: “Me Amo”, “Invierno Del 92”, donde la gente canta sola y entera la primera estrofa y “Yendo A La Casa De Damián”, tema con el que se despiden y dejan el espacio para la banda que cerrará esta noche.

Luego de una espera que se alarga y pisa los 40′, es momento de que No Te Va Gustar nos muestre lo que saben hacer. Desde el instante en que ponen un pie en el escenario, se evidencia el protagonismo que tendrá el público en todo el show y lo convocante que es esta banda. No cesan los gritos en cada canción. Emiliano (Brancciari), la voz principal, puede callarse en cualquier momento que el público se encargará de cantar la estrofa que sea. La conexión con la gente es realmente remarcable: un espectáculo hermoso y digno de ver.

Abrirán con una proyección con videos y animaciones varias y “Y El Mundo Me Comió A Mí”, el primer tema de su último disco “Suenan Las Alarmas”. Por momentos más rock, por momentos más reggae o más candomberos, NTVG hará vibrar la playa durante más de una hora y media, donde habrá tiempo para repasar sus hits y su más reciente material. Temas como “A Las Nueve”, “Tan Lejos” o “Pegame Más Fuerte” despiertan esa emoción visceral en los fans que lleva al canto conmovido. Este tipo de situaciones no pueden más que reflejar la llegada que tiene la música de este banda.

El pogo será casi constante, pero será especialmente notorio en “Al Vacío” y “Chau”. También tocarán otras canciones que, por lo visto, inspiran más al baile, como “Prendido Fuego”, “Verte Reír” o “El Error”. Pero, en general, se alternarán ambas cosas. Tampoco faltarán los momentos más tranquilos, con las canciones sobre desamor o ritmos más calmos: “Clara”, “Ese Maldito Momento” y “No Necesito Nada”, tema que —contará— fue escrito como regalo de aniversario de una antigua relación.

“Ya No Hay Dolor”, “Cero A La Izquierda” y “No Era Cierto” serán los elegidos para un cierre bien arriba de este festival que ya pisa la madrugada. Esto no parece importarle a la mayoría de los presentes: yo estoy agotada, pero los ánimos no han decaído y la gente continúa saltando y festejando.

Es hora de retirarse y volver a la ciudad. ¿Qué más puede decirse? Fue una jornada extensa y entretenida, con música para todos los gustos y un mood bien acorde a unas vacaciones veraniegas a orillas del mar.

Crónica: Guadalupe Romero

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