Rebeca Ramona @ Casa Babylon | 16.07.16

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Que hace frío en esta época del año no es ninguna novedad: hay que abrigarse, cuesta salir cada vez más, y la cama nos tienta mucho. De la misma manera, no es novedad que haya otra gran actuación en Córdoba de Rebeca Ramona, banda autodefinida en los géneros del Rock latino, Reggae y Ska.

El sábado 16 era el día elegido para ir a moverse y cantar junto a los Rebeca Ramona que cerraban fecha junto a La Coca Fernández y Caníbal Army en el (ya mítico) escenario de Casa Babylon. Mucha gente se agrupó dentro de Babylon (estaba hasta el moño) para escuchar estas bandas y eligieron quedarse hasta el final para poder ser agasajados por la banda de Cachito Moreyra (Voz y saxo).

Las luces se fundieron a negro y empezaron a despuntar algunas melodías suaves, que insinuaban lo que sería luego la melodía de “Diez años más”. La reacción del público al comienzo de este tema fue la misma que tiene un fosforo al rasparlo con su caja: “se encendió”. Muchos empezaron a corear las líneas de vientos del tema, buscando con los ojos a un Moreyra conectado con todos aquellos que entonaban la letra.

Esto se siguió dando a lo largo de varios de los temas de la banda, cosa que habla a claras de un público solido que han construido, ya que su primer disco se está horneando en Estudios Desdémona de la mano de  los hermanos Bergallo (Uno de ellos fue el operador de este show) y a pesar de la inmediatez que ofrecen las redes, Rebeca Ramona ofrece que el deleite sea en vivo, junto a ellos acaso como una reunión afectuosa con quienes quieren pasar un buen rato con su música.

“Que bendición!” repetiría una y otra vez el frontman de la banda, que de manera indirecta preparaba el terreno para el tema homónimo y la explosión de su banda con uno de los temas más pegadores del grupo. Acá es cuando uno siente algo más por el grupo. Pareciera que todos tuvieran una marcha extra y quien los conoce por primera vez, queda enganchado como un oso con la miel.

En una formación que recordaba a otros momentos del grupo, volvieron a contar con percusión “ao vivo”, bajo las manos del Chulo Moreyra, que se sumaba a Coco Oviedo en guitarra, Michael Darsie en trompa, Joha Núñez en bata, David Didoni en bajo y el ya mencionado Cachito Moreyra en voz y saxo. Sonaron parejos, ajustados y con un sonido bastante interesante. Sin dudas la inclusión de percusión le da un plus de vibras positivas a los temas, sin que suenen sobre cargados o excesivos, algo que siempre es de agradecer.

Pasó todo el repertorio de la banda, incluyendo un bloque “Hot” con dos de sus lentos, “Mel” y “Triple X”, que lejos estuvieron de apaciguar esa llama que hace arder a quienes se convocan a verlos. Los fósforos arden de pie, hasta que el fuego los consume. Y el público de ellos también.

El cierre fue a todo agite tocando “Envase chico”, donde quien no había vuelto loca su anatomía hasta este momento, poco pudo hacer para resistirse a uno de los riffs más pegadizos y buena onda q despide la viola de Oviedo. Pidieron una más, pero había que ir despejando, la noche se nos había ido (aunque con insinuaciones de próximo lanzamiento de su próxima placa, que se estima será en un par de meses).

Rebeca Ramona nos propone una mezcla interesante en su sonido, que recuerda a los viejos Cadillacs e inevitablemente nos suma, con su música y energía positiva.

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Crónica: Juan Ghiglione

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