Rata Blanca @ Auditorio De Belgrano | 04.03.17

Como una tormenta eléctrica:
Rata Blanca en el Auditorio de Belgrano

Cuando una banda puede pasar años tocando en vivo sin perder su mística y su esencia, emocionando a sus seguidores en cada oportunidad, seguramente esta termine por consagrarse. Es el caso de Rata Blanca, que con 20 años de trayectoria, se convirtió en una de las bandas más importantes del habla hispana, marcando un antes y un después en el rock internacional.

La agrupación fue formada en 1987 en el Bajo Flores por Walter Giardino. Actualmente, está integrada por dicho guitarrista, Adrián Barilari en voz, Guillermo Sánchez en bajo, Danilo Moschen en teclados y Fernando Scarcella en batería. En cuanto a su estilo, el sonido que la banda aboga surge a partir de una fusión del heavy metal y el hard rock.

Hoy en día, el quinteto sigue girando con su último material discográfico “Tormenta Eléctrica”, el cual fue lanzado hace casi dos años. En esta oportunidad, desembarcaron todo su arsenal en el Auditorio de Belgrano para dar un show alucinante, cargado de poder y profesionalismo.

Un rato antes de las 22hs, horario en que había sido convocada la audiencia, se dan puertas al caluroso anfiteatro. Adentro, el público se acomodaba en las butacas y se disponía a esperar. Llegado el momento pactado, las luces de la sala bajaron y la ansiedad subió. Con puntualidad religiosa, Rata Blanca apareció en escena a todo trapo, haciendo que todos se pongan de pie. Entre los primeros temas se encontraron aquellos pertenecientes al material que vienen presentando, “Los Chicos Quieren Rock” y “Tan Lejos de Aquel Sueño”.

La escenografía dejó transparentar una producción elaborada, donde los juegos de luces se acoplaban a las proyecciones en pantalla, ambientando las canciones en función de lo que éstas necesitaban. En cuanto al sonido, este fue simplemente demoledor. La batería contaba con doble bombo; el bajo, con dos cajas de sonido; y la guitarra, con siete cajas de sonido más cuatro cabezales… Esto habla bastante de la potencia que tienen en vivo. Sin embargo, por momentos, la voz de Barilari era un tanto difusa y se quedaba atrás. No obstante, la banda supo aprovechar los atributos que el auditorio les ofreció y tuvieron una gran puesta en escena.

“Che, gracias por acompañarnos en este 2017 a pesar de la situación que está atravesando el país. ¿Están transpirando? Tranquilos, que ahora van a transpirar más. Les traemos canciones de esas que ustedes se acuerdan…” Sin más, la sala es bañada en rojo sangre y comenzó a sonar “El Círculo de Fuego”.

No faltó lugar para aquellos clásicos que son tan queridos por el público, y que son los que la gente sí o sí necesita escuchar. “Aún estás en mis sueños”, “El Beso de la Bruja” y “El Sueño de la Gitana”. Los espectadores vivieron cada una de ellas con intensidad, cantando a la par del vocalista y saltando con los riffs.

Dan lugar a un instrumental con una base un blusera en la que Walter Giardino despliega un solo de guitarra alucinante. Si hay algo que se destacable en la performance de la banda, es el virtuosismo en la ejecución de los instrumentos. Es sabido que Rata Blanca cuenta con uno de los mejores guitarristas del país. Así mismo, Adrián Barilari, se destaca con su increíble voz y el registro vocal tan particular que posee.

Las notas de la balada más conocida llega a oídos de los espectadores, “Mujer Amante” tiñe de rosa el salón y convoca a todas las voces a hacer presencia en la sala. Es culminante el momento en que los reflectores se encienden sobre un público con los brazos en alto, dando todo, sin más.

“Buenas noches, muchas gracias!” Exclama Barilari antes de bajar del escenario para realizar un encore de varios minutos. En su ausencia, se prendieron los reflectores que desde el escenario iluminaban al público, el que aguardaba sentado y expectante, aplaudiendo y aclamando a los artistas.

Varios minutos más tarde las luces presagiaron su retorno. Mientras los reflectores bajaban, los láseres violetas subían… Al instante sonó una pista de fondo, a la que se sumó Moschen en los teclados. Finalmente, toda la introducción cae en los primeros ligados de “El Reino Olvidado” y el público se levanta exaltado.

“El Guerrero del Arcoíris” es acompañado por unas visuales animadas, reflejando cómo el humano se dedica día a día a destruir el planeta en el que vive.

“Chau! Buenas noches y muchas gracias.” El clímax de la noche es dado, por la canción más esperada, “La Leyenda del Hada y el Mago”. El público saltó y cantó, mientras en el escenario Giardino iba y venía, corriendo sobre las tarimas a la par que desplegaba uno de los solos más diplomáticos en su haber. Finalmente se trepa a su pared de amplificadores en un arrebato de locura, revoleando la guitarra y luego la arrastrándola por el piso.

En el anfiteatro explotaron los aplausos y los artistas se retiraron luego de una reverencia. En pantalla reposaba el arte de tapa de “Tormenta Eléctrica”, acompañada por fuertes truenos y luces celestes que simulaban la lluvia.

Rata Blanca, es una banda sin desperdicio, legendaria si las hay… Y la historia continúa.

 

Crónica: Maite Córdova

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