Pez + Morbo y Mambo @ Groove – Fiesta Clandestina | 06.01.17

El verano en Buenos Aires es raro. Por un lado el calor por momentos agobiante y la humedad, esa maldita humedad. Por otro la bajada de al menos dos cambios en el ánimo de la city, la gente, los humores, todo.

En ese combo, y para quienes nos quedamos divagando por las calles vacías de la metrópoli mientras otros escapan, nada mejor que reunirse con los sobrevivientes y ver rock.

En este caso, y en todo el verano por venir, la posibilidad la brinda la, ya podríamos decir clásica, “Fiesta Clandestina”. Como siempre en el último tiempo el lugar para la Clandestina es Groove en el epicentro del barrio de Palermo. Y lo más importante, las bandas, Pez y Morbo y mambo.

Llegado al lugar de los hechos, me percato que arribé demasiado temprano lo cual no sería un problema si los decibeles hubiesen estado un poco más bajos. Y vos que leés dirás: “vas a una fiesta con rock, bancate el volumen, tibio”, y podría ser pero teniendo en cuenta la experiencia auditiva completa puedo asegurar que fue bastante contraproducente.

Luego de más de una hora con la música al palo y muy pocos cuerpos absorbiendo esas ondas sonoras para contenerlas, arranca Morbo y mambo. Claro, acá está el problema, cuando la banda empieza a tocar parece como si hubiesen desconectado una potencia o que algo pasaba a nivel sonido. No porque la banda sonara mal, al contrario, de entrada se nota una prolijidad y una variedad sonora muy interesante, pero los oídos estaban castigados.

Más allá de esto, los Morbo y mambo ofrecen una propuesta super original, con una formación particular, en la que la trompeta toma las melodías que acompañan guitarra, bajo, teclados y batería. Música instrumental, que por momentos te hace bailar y en otros viajar. Hay pasajes en los que se sumergen en un beat electrónico al mejor estilo trance y luego vuelven al ataque con un riff de viola para lograr un contraste realmente llamativo.

Así se pasa bastante rápido la casi hora de show y Morbo y mambo se retira con la gente aún bailando.

Después de otra horita de espera en la que el exceso de decibeles volvió a fatigar los oídos llega el turno de la mítica Pez. La banda de Ariel Minimal se sube al escenario.

Nuevamente la diferencia de volumen deja un sinsabor en la experiencia, pero no dejaremos que esto no nos permita disfrutar de las músicas laberínticas de Pez.

Habría tanto para decir sobre Pez, un experimento en constante evolución. Música que abarca lo progresivo, lo sinfónico, el rock, la poesía y el agite. Una idea que va y viene de lo lógico a lo visceral y que al público le llega de manera contundente.

Es bueno e inspirador ver tanto pibe disfrutando de una música que a priori pareciera extemporánea pero que en realidad es atemporanea, estuvo siempre y seguirá estando. Un legado enorme de grandes músicos virtuosos de acá y de afuera que sigue adelante por bandas como Pez y otras que se la juegan y ofrecen la reinvención de géneros que aportan desde lo musical y lo poético mucha data y de la buena.

Así, habiendo sobrevivido el insólito calor de la madrugada porteña, volvemos con la cabecita bien llena!

 

Crónica: Fede Iguera
Fotos: Pablo Chamarra

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