Orquesta del Living @ Caras Y Caretas | 20.05.16

Viernes por la noche, en la zona céntrica de la ciudad, ahí aproximándose a las luces de los teatros más convocantes pero no tan cerca, como una especie de paradójica analogía entre el mainstream y el under. Para ser más puntuales y dejar de lado la poética rellenista, Sarmiento al 2000, sala “Caras y Caretas”. Luego de una cena rápida en una pizzería tradicional de alrededores (como no podía ser de otra forma) me dispongo a entrar y a descubrir este nuevo lugar en el circuito y que de primera, me sorprende.

Una sala tipo teatro mediano, capacidad para 385 personas sentadas según los datos que ellos mismos brindan en su web. Acustizada, con buena disposición de butacas y un equipamiento de sonido y luces que sólo de verlo sé que cumplirá con las expectativas y sobre todo con las necesidades de un show como el que vengo a ver.

Hoy, toca la “Orquesta del Living”. Este proyecto del que tengo algunos datos pero que contiene un importante grado de misterio para mí y creo que para el resto también.

La orquesta es un proyecto que nació en 2012 como una idea eminentemente musical pero que por lo que he podido indagar se fue transformando (como cualquier proyecto artístico con la ambición que presenta este) hasta empezar a ser lo que es hoy, un espectáculo que se apoya en lo musical pero que tiene una raigambre conceptual en lo literario, una fuerte carga de teatralidad y un aporte muy valioso de las artes multimediales del cual participan músicos, actores, diseñadores e ilustradores… Y digo “empezar a ser” porque ellos prometen que vendrán cosas nuevas y aún más elaboradas e interconectadas.

El show comienza con un repaso breve por las músicas que acompañaron a la orquesta durante los tiempos de su consolidación, y que como una especie de obertura sirven para tener una idea de “de qué va la cosa”. Más allá de lo homogéneo que parezca, Cuchi Leguizamón, el Flaco Spinetta, Astor Piazzolla y Led Zeppelin suenan sobre el escenario.

Hubo algún que otro tropiezo con los covers, pero me parece que fue una gran idea organizar el show de esta manera, los músicos eliminan un poco los nervios, los técnicos acomodan la maquinaria y ya está todo listo para la presentación del material nuevo.

La música, desde el orgánico, se presenta ecléctica, variada, enriquecida por distintas estéticas y timbres. Una banda de rock clásica por una parte (guitarra, bajo y batería) y por otra un piano/teclado, un cuarteto de cuerdas con el agregado de un contrabajo en algunos momentos, sintetizador, bandoneón y “varios” como por ejemplo la querida melódica.

El contenido es abundante. Desde lo climático rinde como se espera, momentos de tensión y reposo con una fusión tímbrica que me interesó desde el momento en el que empecé a averiguar un poco de qué se trataba esto. Pero también canción, forma, estrofas, estribillos.

En el sonido vuelvo a escuchar a aquellos: Leguizamón, Spinetta, Piazzolla y Zeppelin. Reinterpretados y comprendidos en forma certera para hacerlos parte de una música nueva. Eso que es tan difícil de hacer, no robar sino pedir prestado. Un tema que viene con una impronta rockera y que de repente resuelve como el último verso de una zamba. Armonías que me recuerdan al Flaco pero que no están ahí puestas sólo porque sí, sino que cumplen una función necesaria en esta música. Agrupaciones rítmicas que me recordarán siempre a Astor. Y rock, siempre rock.

Sonoridades de medio oriente, rock-pop, riffs potentes por momentos. Todo mezclado pero no agitado. Hasta algo de Primus por ahí escucho, me animo a decir.

Otra cosa a destacar y que no es algo menor, por la importancia de lo teatral, es el variado registro de voces femeninas y masculinas utilizadas durante toda esta historia contada con canciones. Voces potentes, aterciopeladas y versátiles. Personajes con actitudes agresivas, misteriosas o indiferentes según el caso.

Las luces y las visuales hacen lo suyo, dan un contexto necesario y un apoyo coherente para entender un poquito más qué es lo que está pasando. Posiblemente la experiencia sea completa cuando tenga la oportunidad de leer la novela que contiene esta historia planteada en el futuro y con varios personajes de nombres enigmáticos.

Por lo pronto esta etapa audiovisual del proyecto “Al Planeta Sin El Mundo” que me trajo la Orquesta del Living llenó mis sentidos, me puso a pensar en las posibilidades que hay para la música de corte Rock con elaboración y compromiso por el arte, y además lo más importante, ¡me dejó con ganas de más!.<

Crónica: Fede Iguera

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