Octafonic @ Niceto Club | 21.10.17

Soy fan de Octafonic desde que los escuché por primera vez hace más de 3 años. Me los había mostrado un ex novio bajo el slogan “Mirá esta banda que está buenísima”.  Lo primero que pensé fue “¿Por qué cantan en inglés?”, temiendo que esto vuelva de plástico a la banda. Pero después de escuchar el tema entero me volví adicta a ellos. Adicta a esa ductilidad perfectamente ejecutada, a ese funk bailable mezclado con rock que me invita a headbanguear como loca.

¿Será que la música, cuando está tan bien hecha, realmente se transforma en un lenguaje universal? ¿Será que cuando tenés  ganas de cantar a los gritos te da igual en qué lenguaje lo hagas? Sea como sea, Octafonic es una varieté de sonidos, de instrumentos, de estilos. Y cuando los ves en vivo, como lo hice yo el sábado pasado en Niceto, hasta el plástico de tu vaso de birra se derrite con tanto fuego.

Era el sábado previo a las elecciones. Había empezado a llover justo cuando estaba por llegar a Niceto y yo estaba en pollera. ¿Qué carajo estaba pensando cuando elegí la pollera? Menos mal que ellos son fuego porque yo entré congelada. Y buscando cerveza para que me acompañe en la espera, claro. Pasadas las 10 se abrieron los telones y la gente literalmente enloqueció. A partir de ese momento, Niceto se transformó en un coro de borrachos felices de estar ahí, juntos.

Octafonic está compuesto por Nicolás Sorin (voz, sintetizador),  Hernán Rupolo (guitarra eléctrica), Francisco Huici (saxo barítono), Leo Paganini (saxo tenor), Alan Fritzler (bajo eléctrico), Ezequiel Piazza (batería), Mariano Bonadío (drumpad, percusión) y Leo Costa (sintetizadores). El fondo de ladrillos de Niceto les quedaba justo para su vestuario formal inicial de camisa y corbata, aunque también parecía un show de stand up de The Cavern.

Empezaron con “Welcome To Life”, el primer tema de su segundo disco “Mini Buda”, y siguieron con “Mistifying”, de su primer disco “Monster”.  Antes de que suenen “God” y “Fool Moon”, Sorin nos anticipó a todos que el show iba a estar dividido en 3 partes. La primera bailable, la segunda romántica y la tercera “para romper todo”.

El bloque de baladas inició con “Sativa” y después “TV”. Ellos sonaban excelente y el clima era de fiesta. Como un casamiento o celebración entre amigos, con chistes internos, euforia y quilombo arriba y abajo del escenario. Después llegó el turno de “You Can Take”, seguido de “Love”, y el período romántico se cerró con “I’m Sorry”.

Antes de empezar el bloque final en el que todos nos estábamos preparando para saltar y poguear a lo pavote, ellos se cambiaron de vestuario y se pusieron sus típicas remeras naranjas. En ese tiempo, el prodigioso Rupolo nos regaló un alucinante solo de guitarra y el público lo ovacionó.

Cuando regresaron todos al escenario, tocaron “Nana Nana” , “Plastic” y “Whisky Eyes”. Todos los temas del primer disco los tocaron tan de taquito que te daba la sensación de que lo podían hacer aún con los ojos vendados. Después, todos pusimos nuestras manos en posición de ‘Om’ para darle la bienvenida a “Mini Buda”, y escuché a un pibe que decía “tendrían que tocar este tema 30 veces en cada show”. Lo sucedieron una versión extendida de “Monster”, con un solo de batería extraordinario en el medio, y luego “Wheels”, donde Lula Bertoldi de Eruca Sativa subió al escenario para hacer la parte del grito. En ese momento Sorin nos contó que cuando hizo ese tema necesitaba una screamer y que otro de los miembros de la banda llevó a Lula. Apenas Lula hizo el primer grito, él se enamoró de ella. El hombre de musculosa blanca más tierno del mundo.

Antes de retirarse del escenario para el bis, tocaron “Over”. Mientras se hacían los que el show había terminado, yo pensaba en por qué seguimos haciendo esto de “hacer de cuenta que la banda se va”, si siempre vuelven y tocan un par de temas más. Imagínense si las pelis hicieran lo mismo, o un dentista: “Bueno, ya te arregle todas las caries……¡MENTIRA! Faltan 5”. Pero esto es parte del folklore de la música y varios aprovecharon el espacio para gritar cual fan de Wanda Nara, muchos “Te amo, Nico“.

Para finalizar el recital, tocaron “Slow Down”, “That’s Ok” y “What”, para cerrar bien arriba con todos gritando, moviendo la cabeza, bailando, saltando y rotos de tanto movernos pero felices, muy felices. Fue un excelente show y una hermosa manera de cerrar un gran año.

Ellos agradecieron, saludaron y Sorin explico que realmente los conmueve convocar tanta gente ya que ellos vienen del palo del jazz en el que si llevás 20 personas es casi un milagro de Navidad. Y todos los aplaudimos emocionados. Vayan a ver a Octafonic si no lo hicieron, es de lo mejor que tiene nuestra música under nacional y espero que existan por siempre.

Fotos: Claudio Esquivel
Crónica: Agostina Demark

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