Mustafunk + Octafonic @ Groove | 21.07.17

Una combinación arrasadora

En el marco de una nueva Fiesta Clandestina, Mustafunk y Octafonic se presentaron en Groove el viernes 21 de julio en una noche a pura potencia.

Si de combinaciones infalibles hablamos, no podemos dejar a Mustafunk y Octafonic de lado. Ambas bandas vienen creciendo a zarpazos y traen una propuesta innovadora a la música nacional con un vivo enérgico y lúcido. Eso, sumado a la mística de la Fiesta Clandestina, derivó en una verdadera celebración de trasnoche donde el cansancio que venía acarreando el viernes laboral quedó en el olvido.

Pasada la 1:30, entre la ovación de los presentes, los integrantes de Octafonic subieron al escenario de Groove, vestidos con sus camisas, sacos y corbatas, para abrir una nueva edición de la Clandestina. Con los músicos haciendo alusión a una postura de meditación, y su público siguiendo este gesto, el proscenio se tiñó de tonos azulados para recibir a “Mini Buda”. A continuación, “Plastic” amplió la sintonía poderosa con la que la banda había comenzado el show,  sumada a un intervalo de solo de batería excepcional por parte del Chino Piazza.

Tras varios segundos de silencio, “Wheels” y su riff repetitivo trajeron consigo a la única invitada de la noche: Lula Bertoldi de Eruca Sativa. Tras una cuenta regresiva que enumeró Nicolás Sorín hacia el final de la canción, Lula arrojó un grito gutural demoledor mientras sacudía su cabeza, como lo había hecho en la versión del disco. Bajando un poco las revoluciones, pero incitando a los presentes a bailar, llegó “Mistifying” que culminó con los vientos cambiando su posición sobre el escenario y tomando más protagonismo.

Cada minuto que iba pasando le dio más seguridad a la banda que, hasta con la soltura y el disfrute reflejados en sus músicos, nunca dejó nada que desear a nivel sonoro. Con cambios de ritmo y matices, “Fool Moon” había llegado para darle un respiro a los concurrentes más “pogueros” y luego, volver a repuntar con “God” y la melodía pegadiza de “Sativa”.

Hacia el final de “Nana Nana”, Sorín condujo los coros del público para darle un final distinto al tema y un momento divertido en complicidad con la gente. Luego, el cantante anunció un nuevo estreno de la banda: “Se viene una cumbia villera en inglés, ustedes saben que no nos llevamos bien con el castellano”. Con el ritmo clásico de una cumbia, pero con la esencia característica de Octafonic, “Shanty” sonó por primera vez en vivo con algunas frases bizarras como: “Is the water going to your tank?”.

El final se iba acercando pero el ímpetu era el mismo. Uno de los clásicos de la banda, “Monster”, llevó a un despliegue musical inimaginable, con Sorín dirigiendo su “orquesta de rock” en el centro del escenario, y que remató con el solo descomunal de Hernán Rupolo con su guitarra Stratocaster. Sin dejar lugar a ningún suspiro, “Over” y “What” fueron el broche de oro para la presentación de Octafonic, dejando el ambiente cálido para vibrar al ritmo de Mustafunk.

Entre la presentación de ambas bandas sonaba música electrónica y bailable. Además, tuvo el plus de la presentación de dos acróbatas montadas en telas y realizando algunas piruetas sobre el aire.

Pasadas las 3.30, el telón se abrió para que Mustafunk diera lo mejor de sí y cerrara la noche con su máximo vigor. Con Agustín Pettinato en bajo y Camila Marinelli en batería, las bases marcaron un ritmo sólido para luego acoplarse al resto de la banda en “No Me Mires”. Seguidamente, Marinelli volvió a tomar protagonismo con la introducción de “Monos” que incitó al baile y al pogo.

A pesar de la hora, el público estaba dispuesto a balancearse al ritmo de Mustafunk y a cantar los temas a viva voz. Bajo luces intermitentes de tonos azulados que se desplazaban por todo el lugar, la banda interpretó una seguidilla de temas del disco “Lado G”: “Pelado”, “Supermeeen” y “Sorete”.

En una introducción de guitarra al estilo funky y con un bajo bien marcado, “Mustafa II: La Venganza De Ahmed” actuó como interludio de la apacible “Yogurt”, que culminó en un outro descomunal de guitarra por parte de Agustín Marinelli. Posteriormente, todas las miradas estaban puestas en el guitarrista para así, dar comienzo a “Pimp My Ride” y seguir con “Chopha”.

Llegada la mitad de la lista, se podía notar al grupo con la avidez de seguir festejando su música y con una postura descarada. Al igual que sus predecesores, Mustafunk no dejó nada que desear en cuanto al sonido que se destacó por la presencia acentuada de sus bases. En su descaro, la banda interpretó su propia versión de “Dale!” que estimuló al agite de la gente y desencadenó en “Tiro Feliz” y más tarde en “Sapo Rey”. Posteriormente, “Ciudad Albinogólpica”, “Laboro Chamanik” y “Mambo Negro” devolvieron los aires funk representativos de la banda.

Para dar un cierre a todo trapo y en sintonía con la potencia con la que había iniciado la fecha, “Salpica”, “Fever” y “Juan” hicieron de las suyas para funcionar como presagios de la poderosa “Turviolencia”. Pisando las 5 de la mañana, Mustafunk se despidió de su gente en una edición espléndida de la Fiesta Clandestina que, valga la redundancia, se convirtió en una verdadera fiesta.

 

Crónica: Belén Rossi
Fotos: Juan Paradeda

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