Más Que Uno @ The Roxy Live | 25.09.16

Más que uno: cuatro

 

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La escena under crece día a día, no sólo en número sino también en trayectoria. El esfuerzo rinde sus frutos, y se ve reflejado en fechas como la del 25 de Septiembre, en The Roxy Live, donde Más Que Uno celebró tanto sus 4 años como banda, como el recuento de sus 100 shows en vivo. En una fiesta que contó con la presencia de Carmela y Sygma como bandas invitadas, y superó las expectativas en términos de convocatoria, Más Que Uno salió al escenario a darle al público una razón para festejar.

A pesar de que “Desde acá”, el tema de apertura, contase con fallas en el sonido, Más Que Uno logró un comienzo a pura energía. El bajo distorsionado de Fitu Bocci, aunque simple en su ejecución, confirió agresividad a la canción, y mantuvo la potencia en su punto exacto. A su término, la iluminación disminuyó hasta dejar el escenario a oscuras, con excepción de algunas luces que hicieron foco en Larro Carballido durante la intro de “Cruzando el puente”. Bastó que la cantante entonara la frase “miro hacia adelante y creo” para que la banda estallara en riff, y el público enloqueciera en la expectativa previa al estribillo.

Llegó, entonces, el momento de presentar a la primera invitada especial de la noche. Ignacia subió al escenario para acompañar a MQU durante “Mea culpa”. Operando el sintetizador y una loopera, Ignacia realizó una intervención innecesaria, meramente ornamental, aunque de ninguna manera embelleció la performance de la banda. “La casa del gigante” logró hacer que las paredes de The Roxy transpiraran, para dar lugar a “Esta vez”: una power-ballad que alcanzó su nivel máximo de desgarro en el estribillo. Sin alterar las suaves vibras del sentimentalismo, una intro de la batería de Diego Oviedo dio paso a “Soltarnos”, una balada con matices eróticos. Mediante una mutación en el desarrollo de la canción, la banda llegó al estribillo con una intensidad diferente a la del inicio. Finalmente, la outro dejó que el sonido distorsionado de la guitarra de Larro quedara suspendido en una cortina de humo.

“Unsustainable”, de Muse, se abrió paso entre la neblina, y las luces evidenciaron un escenario vacío. Pronto, un rayo magenta iluminó a Diego, quien se posicionó detrás de la batería para intervenir la pista y completarla. Nana González de Te Calmás, y Jere Estive de Face Cream, salieron a escena para acompañar el segmento de percusión con bombos.

La dinámica del show retomó su curso con “AEB”, proveniente del primer EP de MQU, cuya interpretación incluyó a los tres integrantes de la banda luciendo las remeras que exhiben en la portada del mismo, en una apelación directa a la nostalgia. Lleno de frescura, y con un riff protagónico, este extracto de Ser tuvo una respuesta por demás positiva por parte del público. El arcón de las memorias trajo, también, una de esas canciones tan demandadas durante los shows de la banda. Esas que son requeridas, justamente, porque los músicos deciden nunca tocarlas. Y tan especial fue, que, para el momento de tocar “Instinto”, Más Que Uno proyectó en la pantalla, detrás del escenario, un compilado de videos enviados por los fans, donde se mostraban bailando y cantando el tema.

En una seguidilla de invitados, Ignacia se unió a Larro durante “Ser” donde, con un adecuado uso del sintetizador, acompañó con delicadeza a la voz y la guitarra de la cantante. La feroz garganta de Luciano Villacé, de Bigger, agregó dramatismo al medley que mezcló “Laberinto” y “Tan desarmado”, amenazando con su potencia la estabilidad de la edificación que albergaba a los presentes.

Al borde de la demolición del Roxy, la banda volvió a recibir a Ignacia para la primera parte del tramo final del show, que incluyó el cover de Gustavo Cerati, “Deja Vu”. El epítome de emotividad fue alcanzado con “Reinventarse”, cuya esencia melódica y fresca, símil rock californiano, despertó la sensibilidad de un público afiebrado de energía y sentimiento. Una vez más, la banda cedió espacio a otro aporte mediocre de sonidos aleatorios por parte de Ignacia, quien no hizo más que polucionar la progresión musical que aún acontecía debajo del escándalo que estaba haciendo.

Finalmente, el último en subirse al escenario fue Alan Mezger, de Sygma, en un tema que alude a la pasión por la música, y a la lucha por hacer de ella un modo de vida. En homenaje a quienes eligen ese camino, se proyectaron imágenes de aquellas bandas amigas que comparten dicha filosofía, mientras sonaba “La espada y el pincel”. Por último, el fin de fiesta vino de la mano de “Polaridad”, en un cierre intenso que hizo estallar las mentes de los presentes.

Quedó comprobado, en base a los acontecimientos de la fecha, que, sin importar el nivel de convocatoria, o los años de vida que tenga una banda, lo importante es la pasión que despierta en sus seguidores. Ese alimento para las mentes y las almas, que genera una retroalimentación tan sana y tan hermosa, que sólo la música, y el arte en sí, puede proveer. Y, a juzgar por la euforia y el amor en cada verso que el público le devolvió a la banda durante la noche del 25 de Septiembre, puede concluirse que a Más Que Uno le quedan muchos años por festejar.

 

 

Crónica: Julieta Galiano
Fotos: Clau Esquivel

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