Marilina Bertoldi @ Groove | 05.08.16

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Tras haberse anunciado a fines de Marzo que, luego de una gira de cinco fechas, la presentación oficial del nuevo disco de Marilina Bertoldi sería en el Teatro Vorterix a principios de Agosto, se advirtió tan sólo dos días antes que por inconvenientes ajenos a la artista, habría un cambio de sala. Esto derivó en una inundación de publicaciones en las redes sociales con el nuevo flyer, las 48hs previas al show, que habría advertido hasta al más distraído de este cambio de locación apresurado.

Ya situados en las 21 hs del Viernes 05 de Agosto, en Groove, las luces atenuaron y una pista calma de introducción al show comenzaba a sonar, entre el público atento estalló “Sexo Con Modelos”; dándole a la noche una excelente apertura con esta precipitación tan súbita y fugaz, seguida de una gran canción.
El primer disco dijo presente con “Puerto”, ya tan madura y deforme, casi hasta irreconocible respecto a su versión de estudio, es una de las reversiones mejor logradas en lo que a mi interpretación concierne. Se logró vestir a la canción de un color sensual, acompañado de un toque dulce que sugiere la sutil incorporación de una pandereta.
Bertoldi se despojó de su guitarra para entregarse plena a la versatilidad de su voz en “Puentes”, algo que de a poco se está animando a probar. Y si bien muchos percibimos que últimamente Marilina está en una búsqueda completamente nueva al cantar, en este show en particular, noté una mayor seguridad y precisión en su voz, sentí que me encontraba ante una cantante todavía abierta, pero ya más orientada y decidida que aquella última vez en Auditorio Oeste.
“Reaccionar”, quizá una de las que más luz irradia, situó a la compositora esporádicamente en su teclado. Acto seguido, la seductora melodía de “Poción”, antecedió y enganchó a la lúgubre “A Mi Muerte”.
“Cuánto se transforma el mundo en tu interior” declara la lírica de “Órbita De Adiós”, canción que melodiosamente me remite al resurgir, quién sabe por qué. La atrevida “Quisiera” invadió el escenario de coros y efectos provenientes de esa loopera que tan bien adiestrada, genera un gran descontrol de sensaciones. El clima entonces, fue perfecto para que el escenario se despoblara casi por completo, dejando a Marilina Bertoldi en soledad al interpretar “Entendí”, único tema del primer disco que conserva su figura inicial. El público se vio inmerso en un entorno tan íntimo, que me llevó a pensar: a veces no se necesita más que viola en mano guiando a la voz, para captar el interés genuino de otra persona y penetrar sus sentidos.
La banda volvió para acoplarse al final de “En Mí” y subió los decibeles de la noche. Se proyectó en la pantalla situada al fondo del escenario, el videclip completo de “Incendios”, mientras éste sonaba en vivo. La multiinstrumentista siempre se destacó por darle una imagen a sus canciones con videoclips filmados de una manera muy simple, pero que acarreaban una gran idea. Y el susodicho es, quizás, uno de los más logrados.
Ya llegando al final, comenzó a sonar “Ladran”, uno de los temas con más fuerza. Probablemente, por haber sido de las primeras composiciones que Marilina realizó después de disuelta su anterior banda, es que encuentro esa reminiscencia en el sonido atropellante. Y a pesar de no haber logrado entrar en el nuevo disco, el público lo disfruta y suele pedir una versión en estudio. Sin embargo, es fácil apreciar la mutación que fue sufriendo desde la primera vez que fue tocado en vivo, hace aproximadamente un año en el Festival Emergente.
Uno de los más coreados de la noche, junto a “Enterrarte”, fue “Rastro”. Dos canciones que brillan por su calidad lírica, “moviéndole el piso” a más de uno. Llegando al final de la noche, las dos canciones más sugestivas, “Malabares”, con esa sensualidad que nos remite a “Bocanada” de Gustavo Cerati, y “Cosas Dulces”, con ese riff de viola que se siente tan forzado y tan suelto a la vez.
Para cerrar la noche, el elegido fue el más movido y bailable de todos: “Y Deshacer”. Seguramente siempre se encuentra al final de la lista por ser tan pegadizo, realmente te obliga a abandonar el lugar cantándolo en tu cabeza, y no se despega por un buen rato.

Se sospechaba que al pasarse el evento a una sala más grande que la original, se notaría la ausencia de público, y sin embargo, la artista y su banda se despidieron ante un Groove colmado de personas aplaudiendo más que satisfechas.

Sin dudas, una noche que quedará para la historia de lugares conquistados por Marilina Bertoldi.

Crónica: Sol Danisa López
Fotos: Clau Esquivel

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