Mariana Bianchini @ The Roxy | 07.10.17

Mariana Bianchini se lució el pasado jueves en The Roxy: dio cátedra musical y nos dejó con todas las ganas del disco que está próxima a lanzar: “Matrioska”.

Tick Toper es la banda encargada de abrir el show, con su rock psicodélico y su estética setentosa de pantalones anchos y brillosos.

Pisando la 1 de la mañana, el telón vuelve a abrirse para dar lugar a la presentadora del show, vestida de médica, quien nos da la bienvenida: “Estimados pacientes, quiero invitarlos a presenciar uno de los tratamientos más novedosos del mercado“. A continuación, proyectan el videoclip de “Dra. Ketamina” (dirigido por Hernán Castellanos), el primer corte de su nuevo material, que estará entre nosotros en el 2018.

Luego de los agradecimientos pertinentes para el equipo responsable “del video institucional de la clínica”, entran lxs músicxs de a unx y con barbijos, acompañadxs por los aplausos del público. Finalmente, aparece Mariana con unos anteojos con LED, sin perder un instante para apropiarse del escenario. Los primeros acordes de “Ley Seca”, tema de su disco “Bú” (2009), dan inicio a este show, donde anticipará algunas canciones de “Matrioska” y recorrerá parte de su discografía.

La actitud de Mariana es arrolladora, hipnótica. Los colores de su voz –casi siempre dulce, pero con esas notas de growl que son todo– despliegan esa impronta tan propia que, sin embargo, no es lo único que la define. La comodidad y la seguridad que transmite al pararse frente al público es, mínimamente, admirable. El escenario le queda bien, es como si todo el tiempo nos estuviera diciendo: “Nací para esto”.

Será un recital muy cuidado, en sus diferentes aspectos. Riff pegadizos, divertidos efectos en la voz, elementos de vestuario. En conjunto con su banda, manejan una calidad musical que da cuenta de la trayectoria, el talento, el compromiso con el proyecto. Y, por supuesto, el disfrute, que no es un detalle menor.

Luego de “Super Chica”, viene “Sumo”, uno de sus temas nuevos. Para tocarlo, se calzará unas alas negras con luces. La máquina de humo despeina a Sergio Álvarez (guitarra), lo que no le impide ofrecer una performance impresionante. Una de las mejores interpretaciones del show.

El sonido del vivo es impecable y poderoso, nada se puede decir al respecto. Cada unx de lxs músicos aporta su sello imprescindible: solos explosivos, la batería que se impone en los momentos adecuados y el bajo más que afilado.

El ritmo va aumentando, Mariana baila con sus canciones, al igual que su público, e invita: “¡Choquen el trasero!“. Suelta, provocadora y con humor, pero siempre agradeciendo. “Acabo de desvirgarme de alas, ya crecí”. A continuación se pondrá una máscara que le permitirá transformarse en Flow por primera vez, su personaje en el proyecto de “Libera a la bestia”, una editorial independiente. Y canta: “Me cansé de esperar, juguemos en el bosque“.

Llega el turno de “Dra. Ketamina”, ya promediando el show. El próximo tema, casi una oda a su contractura, empieza con toda la fuerza y hace mover al público y a Mariana, quien se despeina. Nuevamente Sergio hará maravillas con su guitarra.

Sorprende la versatilidad, en todos los sentidos. Mariana puede cantarle al amor y a las contracturas (que a veces se vuelven una entidad y nos hacen sufrir más que los desencuentros); puede ser más mística, puede dedicarse a la denuncia social, o a contarnos pequeñas escenas de la vida cotidiana. Puede cantarle a la borrachera, todo con la misma naturalidad y soltura.

Esa misma capacidad de variar, de vincularse con la realidad desde tan diversas perspectivas, se ve a la hora de hablar de géneros. Siempre llevando el poder del rock, muy a flor de piel, muy parte de la trama de sus canciones, pero fusionándose con matices de otros ritmos, de otras procedencias. Así, nos presenta temas más dulces y relajados, otros muy bailables y con mucha potencia y, por supuesto, combinaciones de ambas.

A ver si esta se la acuerdan“. “Lagañas”, de su primer disco “Post Incubadora” (2003) es el elegido para terminar el show. La respuesta es más que positiva; el público se mueve y ella baila y salta divertida. El telón se cierra a las 2 am.

Crónica: Guadalupe Romero
Fotos: Claudio​ Esquivel

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