Lindsey Stirling @ Teatro Ópera | 18.08.17

Tras una exitosa primera presentación el jueves 17, la gran violinista Lindsey Stirling brindó la segunda de sus tres funciones en el país el viernes 18, y allí estuvimos para traerte todos los detalles sobre el impecable show.

Desde las 19 hs podía apreciarse una cantidad considerable de personas merodeando la zona del Teatro Ópera, admirando los clásicos puestitos callejeros con merchandising no oficial que nunca se pierden un show. Una hora más tarde, el recinto abrió sus puertas al público y la fila parecía no tener fin.

Durante la musicalización de la previa a cargo del DJ Tomás Heredia, podía apreciarse cómo la sala iba completando la totalidad de su capacidad, donde podía apreciarse a personas de todas las edades.

Con una puntualidad a destacar, a las 21 hs los primeros en sumarse al escenario fueron los dos músicos que acompañarían a la violinista a lo largo del show. Una intro de batería dio inicio al primer tema de la noche, “Beyond The Veil”. Lindsey apareció a la izquierda del escenario entre abundantes aplausos, vestida con una remera blanca que rezaba “Brave” en plateado, haciendo referencia al álbum que se encuentra presentando en esta gira, “Brave Enough”. Se hizo rápidamente evidente la dinámica que habría a lo largo del show, con un sonido impecable y contundente, visuales acompañando el espectáculo, dos bailarinas que se sumarían a la artista, cambios de vestuario y un gran juego de luces.

Al finalizar esta primera interpretación, Lindsey se acercó a un micrófono que estaría a su disposición durante todo el show, situado en una esquina del proscenio. “Buenas noches Buenos Aires, gracias a todos por venir, amo estar acá”, fueron sus primeras declaraciones en un español que sonaba casi ruso, mientras bromeaba comentando que había practicado el idioma durante todo el día. Interactuando con el público, preguntó quiénes habían estado presentes en su visita a este mismo recinto en 2015, y tras la euforia de varios concurrentes, finalizó su plática dándole la bienvenida a la “Lindsey Stirling family” a aquellos que se acercaban a verla en vivo por primera vez.

Haciendo alusión al videoclip oficial de la canción, la violinista ejecutó “Prism” interpretando la misma actitud que en él, guiñando el ojo al público y hasta actuando una coreografía muy similar. Entre los espectadores, pudo observarse que algunos se sumaron a la estética del video blandiendo al son de la música unas porras, algo que claramente fue coordinado con anterioridad.

Una esfera se dibujó en la pantalla de las visuales mientras comenzaba a sonar una intro, y si bien todos sabíamos que llegaba el turno de “Shatter Me”, sorprendió que, tras un cambio de vestuario que duró tan sólo segundos, la violinista se situara al micrófono bajo un manto de luces turquesas para cantar el estribillo de la canción con un tono más tenue, interpretado originalmente por la cantante invitada Lzzy Hale. Su nuevo atuendo era ahora de un color rosado, con una pollera compuesta de tiras que alternaban entre rosa-fucsia y violeta-lila. Las bailarinas, ahora también de rosa, se sumaron a la violinista en una coreografía muy lograda, donde fue destacable la elasticidad y el movimiento de cada una, que nos llevan a la típica pregunta “¿es realmente posible que Lindsey Stirling toque en vivo su violín tan a la perfección, a la vez que se recorre el escenario completo varias veces en una misma canción?”, poco importa, ya que con la calidad de show que se presencia, muy lejos del desprestigio está.

“Lost Girls” y “Elements” continuaron con el show, antes de que la artista desapareciera del escenario para un nuevo cambio de vestuario. Se pidió al público que recibiera entre aplausos a Erich Jackson, un “invitado especial”. Mientras nos preguntábamos qué instrumento ejecutaría, se situó en el escenario con cara de disgusto, sosteniendo un gran cartel que anunciaba la palabra “Intermedio”, los asistentes estallaron a carcajadas. En este pequeño lapso, los protagonistas pasaron a ser Kit Nolan (tecladista) y Drew Steen (baterista), quienes interpretaron un pedacito de “Feeling Good”, cover de Nina Simone. Al mismo tiempo, podía observarse que unos nuevos instrumentos se hacían presentes en el escenario: guitarra acústica y cajón peruano.

Lindsey volvió al escenario y bromeó sobre Erich “No sé cómo hace eso, o sea, no es algo que puedas enseñar”. Segundos más tarde, presentó a Kit y Drew, quienes se situaron en la guitarra acústica y cajón peruano respectivamente. Mientras comentó que la canción que vendría a continuación la escribió para la película de Disney, Pete’s Dragon, podíamos apreciar que su nueva vestimenta era ideal para este set íntimo: un vestido blanco, con pollera larga y translúcida, muy delicado. La artista pidió al público que coreara el estribillo de “Something Wild” cuando éste se presentara y, aunque con ayuda de Kit -quien hizo un gesto en el momento indicado-, la gente accedió, logrando así un clima conmovedor.

Situada nuevamente al micrófono, Lindsey adelantó que interpretarían un cover que le gusta mucho, ya que cada vez que lo toca “siente algo”. Así fue como “Hallelujah” de Leonard Cohen, se hizo presente en esta noche, logrando un momento muy calmo y silencioso, donde el público escuchaba realmente atento. La dulzura lograda en esta canción fue apagándose lentamente hasta concluir.

Sin embargo, quizás el momento más emotivo del show fue cuando la violinista declaró que el 2016 no había sido un buen año para ella, ya que su padre falleció por cáncer, y que sin embargo entendió que era muy afortunada, en sus palabras “Podía estar enojada por lo que perdí o agradecida por lo que tengo”, y añadió que esta canción trataba sobre eso. Así fue como “Those Days” arrancó algunas lágrimas de los asistentes. “Crystallize” fue la última canción que se hizo presente antes de que Erich Jackson volviera al escenario con su cartel de “Intermedio”, esta vez al revés.

Lindsey retornó, esta vez vestida de negro y con una cola, echando entre risas y a los empujones a Erich del escenario. “Hold My Heart” comenzó a sonar entre visuales rojas y blancas, seguida de “The Arena”. Aunque, antes de interpretar este último, dijo “La gente que triunfa, es la gente que se levanta una vez y otra vez y otra vez. Esta canción es sobre tener el coraje de callar las voces de todos los demás”. Mientras de fondo, en las visuales aparecían brillos que cambiaban de forma, creando diferentes figuras. La canción explota en cierto momento todo lo pop y techno que la artista transmite, de la mano de su gran dote de violinista. Ahora más que nunca, se hace notable en su rostro la pasión y potencia que siente la artista al tocar canciones como esta. Al mismo tiempo que comienzan a aparecer en la pantalla las palabras “juicio”, “temor”, “celos”, “nunca ser suficiente”, “es muy difícil” y más, ella sube a una tarima ubicada al fondo del escenario, demostrando ya no temer a estas expresiones.

“Mirage” y “Stars Align” fueron las elegidas para cerrar el show antes del encore. Lindsey pidió que el público se pusiera de pie y todos se acercaron al escenario lo más que pudieron, donde la violinista aprovechó para interactuar con ellos más de cerca mientras tocaba, aunque también se tomó un momento para simplemente bailar, sin violín en mano.

Mientras el público esperaba nuevamente por la artista, ya que las luces del recinto aún no se habían encendido, se dio una divertida e inesperada interacción de los presentes con el iluminador, donde éstos intercambiaban “ahh” y “uhh” cuando las luces del escenario cambiaban de color.

Un medley de “Roundtable Rival” y “Don’t Let This Feeling Fade” fue el elegido para finalizar definitivamente con la segunda presentación de la violinista en Buenos Aires, donde acompañó la canción una guitarra eléctrica. Las bailarinas se sumaron a Lindsey y al guitarrista, donde los cuatro se dieron el lugar también de hacer, por qué no, un poco de headbanging. Las luces acompañaron con una variada paleta de colores este diverso menú de estilos musicales. Sin poder dejar de lado la simpatía que entre los músicos se respira, Lindsey presentó a las dos bailarinas que la acompañaron a lo largo del show. Realizaron un zapateo cada una, y a medida que éstos se desarrollaban, la batería “competía” con ellas en un juego de ida y vuelta.

Si bien el talento de Lindsey Stirling se nota a millas con tan sólo escuchar sus discos, asistir a uno de sus conciertos es casi imprescindible, el show que la artista brinda junto a su equipo de trabajo es un espectáculo totalmente aparte, tan complejo como la música que en él se ejecuta.

Crónica: Sol Danisa López
Fotos: Guillermo Gallardo

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