León Rogani @ ND Teatro | 06.10.16

El amor en los tiempos de León Rogani

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Suele suceder que, al mudarse a una casa más grande, uno se siente solo. Surge la sensación de que a la casa le sobran espacios, por donde corre un frío incómodo, y se puede palpar lo inerte de esos rincones inhóspitos. Pero, por fortuna, esto no fue así para León Rogani, quien, durante la noche del 6 de Octubre, dio su primer show en el ND Teatro, saliendo del confort de los bares y centros culturales, para permitirse disfrutar el merecido éxito de llevar su música a un teatro colmado de gente.

La cálida iluminación del escenario recibió a la banda de Rogani, pero fue el cantautor quien dio comienzo al show rasgueando la intro de “Cartas desde Caledonia”, y entonando la primera estrofa sin mayor acompañamiento que su propia guitarra electroacústica. Las luces tiñeron las pieles de rojo, anticipando la entrada al unísono de los demás instrumentos, que elevaron el nivel de intensidad de la canción. “Interferencia” trajo consigo la presencia de Lelu Blesa, quien logró arreglos vocales ajustados y cálidos. La voz de Rogani encontró fiereza durante los versos al agregar genuino dramatismo a la lírica, mientras que las manos de Juanma Garrido recorrían el bajo, en un sinuoso camino de cinco cuerdas que ornamentaron la progresión musical. Un final sostenido en el aire, dejó caer delicadamente las notas como plumas.

El teclado de Andi Czumadewski en “42 horas” sonó como campanas moviéndose en la brisa spinetteana que despedían los dedos de Dany Hokama sobre la guitarra. A su vez, las estrofas entrecortadas de “Vino a tu sed” dejaron entrever, también, la influencia de Luis Alberto en la composición, para luego dar un salto estilístico durante “Otras visitaciones”, de característica más rockera, con mucho más cuerpo, y lleno de frescura.

León quedó solo bajo un haz de luz para “La piel”. Una ovación lo esperaba a su término, aún saboreando las notas finales. Su actitud humilde evidenciaba su incredulidad ante la concreción del proyecto que había logrado reunir a amigos, familia y seguidores bajo el techo del ND Teatro. Rogani aprovechó el momento de intimidad con su público para agradecer, y contar la historia de la canción “Tu cama queda ahora a un colectivo y un tren de mi cama”, de Gabo Ferro, que inspiró la composición de “Lulabai”, canción que sonó a continuación del relato, y que encontró su final en “Your body is a wonderland”, de John Mayer.

La banda se reincorporó para “Las luces del cañaveral”. La música era apenas un murmullo meciendo la voz de León que, lejos de dormirse, despertaba los coros de Lelu y Dany en una armonía intensa. Tanta era la serenidad, que la percusión de la intro de “Tu voz como un pulso telefónico” la hicieron con chasquidos de dedos, arriba y abajo del escenario. El público había adoptado una actitud contemplativa, de total apreciación. Sin embargo, el recital no distorsionó la vibra íntima entre Rogani y su audiencia, que permitió el intercambio constante de chistes y comentarios alentadores a lo largo de la noche.

Los músicos dejaron a León solo en el escenario una vez más, para un segmento acústico con el invitado especial de la fecha. Beto Grammatico, guitarrista de Salta La Banca, se unió a Rogani para una seguidilla traída desde El Amor En Los Tiempos Del Call Center, que incluyó “Lo único que quiero”, y “Vaivén”. Grammatico se despidió del ND con “Los asesinos”, para que comenzara el medley solista de León: Un enganchado de canciones dispares y divertidas, que fueron desde “Amor clasificado” de Rodrigo, pasando por “Boys don’t cry” de The Cure, y clásicos de cumbia y reggaetón como “El más sensual”, y “La bomba”.

La banda se sumó al escenario para tocar “Ya son casi las tres” que, según León, es el final perfecto para una película que aún no fue creada. Con las energías en alto, tras un final con Lelu Beleza y León en una outro acappella, “Nocaut” llegó con vientos y percusión interviniendo los estribillos. Y luego, Hokama hizo llorar de emoción a su guitarra en “El brindis del vestido azul”.

Llegando a la recta final del show, un punteo de Dany anticipó la anteúltima canción de la noche. Los vientos completaron la acción del guitarrista, y las voces terminaron de elevar el espíritu de “Luzbelito”, despojándola de la oscuridad inherente a la versión original de Los Redondos.

En un final emocionante, la batería de Pola Huarte proveyó la base de “Insomnio”, y el público se puso de pie para cantar, despidiendo así a León y a su banda, quienes se llevaron consigo todo el amor que despiertan en su gente, el cual fue transformado y devuelto en forma de agradecimiento por tanta dulzura y humildad. Así, la banda de León Rogani dejó el escenario del ND Teatro, con otra meta cumplida bajo el brazo, tras quince años de música.

Crónica: Julieta Galiano
Fotos: Guido Masso

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