Illya Kuryaki and the Valderramas @ San Isidro | 18.09.16

Domingo para la juventud

25

Desenterrando una frase añeja, el 18 de Septiembre fue, nada más y nada menos, que “un domingo para la juventud”. El grupo Soy Joven, del Ministerio de Desarrollo, organizó un festival en San Isidro para festejar el día de la juventud. La propuesta fue de rock libre y gratuito a la vera del río, con la presencia de Jeites e Illya Kuryaki and the Valderramas como número central de la jornada.

La organización del recital se avocó a fomentar el emprendimiento, y promocionar las actividades de la agrupación Soy Joven, proyectando testimonios reiterativos de contenido vago por parte de los involucrados, y proponiendo actividades poco claras en los stands montados para la ocasión. Un ejemplo de ello fue la intervención del artista urbano Guillermo Pachelo, que buscó en vano la interacción con la gente, y no logró más que ser el decorador oficial del evento. Su arte pasteup se ajustó perfectamente a la intención de Soy Joven, con posters que rezaban frases trilladas sin impacto alguno. Los mensajes, tanto del artista como los de la agrupación, resaltaban la importancia del “enterpreneurship” para construir un futuro mejor, partiendo desde el micro para luego abarcar lo macro.

Delimitado el marco del festival, comenzaron finalmente a ganar protagonismo las bandas convocadas para la fecha. Sincapot fue el número de apertura, con un repertorio cantado íntegramente en inglés, y un estilo fresco similar al de la banda inglesa The Kooks. Con un propósito ameno, la banda dio inicio al recital, despidiendo el calor de la tarde y atrayendo al público disperso.

Una vez calentados los motores del escenario, NoKreo Experimento, con raíces en el rap, candombe, y ska, entró en escena para dar un verdadero mensaje a la juventud. Rompiendo con la banalidad ideológica del festival, la banda comenzó a recitar acusaciones sobre una sociedad dormida. La voz de Agustín Beltrán al frente, buscando por momentos resemblar el estilo lírico del folclore latinoamericano, resultaba tan incómoda e imprecisa que acababa por conferirle a la banda un estilo único. Como si su propósito fuera cuestionar no sólo con sus palabras y su pensamiento crítico, sino también con la disconformidad que generaba su canto.

A favor de la protesta, de la acción en pos del cambio, de la problematización de los conceptos instaurados, y del arte como vehículo de progreso, NoKreo Experimento llevó a los más atentos a cuestionarse a sí mismos generando una especie de mayéutica, dando a luz a un real germen emprendedor mediante su poesía.

Partiendo de la misma premisa, Jeites, los representantes de los hippies año 2000, abrieron su show con “Cabálgalo”. El tema de amor “Equilibrios” se cruzó con el reggae “Peiname”, llena de sexo y amor sin refreno, para llegar finalmente a “Los guachos”. Similar al estilo de NoKreo, desde la letra recitada, los riffs distorsionados, el desglose funk, hasta la poesía crítica que acusa al sistema mundial y al conformismo social, este pequeño fragmento de Ciudadano del Mundo fue el primero en politizar el mensaje de la banda. Y a partir de ese momento, la carga ideológica de la presentación ganó importancia y transformó las vibras de su paso por el festival.

Así es como el cantante y guitarrista Joaquín Varela habló sobre Andalgalá (Catamarca), y festejó la prohibición de megaminería a cielo abierto en la zona con “Vuelve canción”, al igual que “Candombe del niño”, que alude directamente a la causa de Andalgalá y a la negligencia social con respecto a los recursos naturales. Con “Me caigo adentro”, la banda de Mar del Plata le dedicó un espacio a la cosmovisión renovada con raíz en el arte y su expresión, con presencia de vientos y base de candombe.

“Al mundo conformista ilimitado, proclamo yo, queda clausurado”, canta Jeites, e invita a romper. Con todo, con uno mismo. Una cumbia arrebatadora hace que baile la juventud y se aleje de la alienación. Finalmente “Hola Hola” dio fin a su participación en el festival de Domingo, y la banda marplatense se despidió para dar paso al número final, al funk dionisíaco de Illya Kuryaki and the Valderramas.

En una apertura con los dos primeros temas de su último disco, L.H.O.N., “Aleluya” y “Gallo negro” patearon cabezas con el sonido monstruoso, característico de IKV. “Ula Ula” sacó a los presentes a bailar, y “Hombre libre”, con vientos y guitarras con wah, trajo consigo una verdad: Cuatro paredes nunca pudieron con un soñador.

Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur, alter egos de sí mismos, víctimas de un Ello inconmensurable, proponen este show donde el espectador sucumbe ante la idea de que ellos son, efectivamente, los comandantes de los instintos más bajos del humano. El placer domina, la música impele a la mente hasta adueñarse del cuerpo, y finalmente el oyente abraza el fatalismo, y se deja atrapar por el funk.

Con temas como “Da cosmos” de su disco Versus, con teclados como lásers y bajo gutural, lograron la hipnosis. Y mediante un medley que fundió “Jugo” y “Latin geisha” en una combinación explosiva, la banda logró que la audiencia sintonice su trip, y se entregue a la experiencia IKV.

El homenaje infaltable a Luis Alberto Spinetta, “Águila Amarilla”, dejó un espacio para la emoción, antes de que el escenario se oscureciera en un clima turbio con “Los Ángeles” y “Espantapájaros”. La fusión de “Funky futurista” y “Yacaré” aportó dinamismo a la lista de temas. Y en un final cargado de clásicos, “Jennifer del Estero”, “Coolo”, y “Abarajame” cerraron la noche a con toda la potencia de la banda.

El festival organizado por Soy Joven dejó un mensaje completamente diferente al que la agrupación esperaba. Desde NoKreo Experimento y su pensamiento crítico, hasta Jeites con su metamorfosis del ánima y sensibilidad, sin dejar de lado la bocanada de energía de IKV, fueron las bandas que ejemplificaron la verdadera esencia del emprendimiento juvenil. Recordándonos que al único movimiento que hay que sumarse es al del arte, porque es el idioma universal, que crea unión real y promueve la cultura aun cuando los de arriba buscan callarla. No se trata de emprendimiento, se trata de movimiento.

Fotos: Aldi Gómez
Crónica: Julieta Galiano

Comentarios