Fernández 4 @ Boris Club | 11.02.17

El sábado 11 de febrero Fernández 4 brindó dos funciones continuas en Boris Club con doble motivo: presentar en vivo su flamante álbum “Mute” y despedir el proyecto con un “hasta pronto”, ya que el principal compositor de la banda, Cirilo Fernández, se aventurará en un viaje sin fecha de retorno a París, Francia.

Con Rückker tuvimos la oportunidad de asistir y realizar una cobertura de la primera función. Fue una llegada algo caótica, ya que el show había comenzado mientras nos encontrábamos en la boletería esperando que una abuela decidiera qué ubicación ansiaba para ella y sus 9 acompañantes a otro concierto que tendría lugar semanas después.

Luego de una tediosa espera, pudimos acomodarnos en la sala mientras sonaba “Brion”, una de mis canciones favoritas del primer disco “No Fear”. Era la primera vez que veía a Fernández 4 en vivo (a pesar de escucharlos hacía tiempo), y lograron transmitirme la misma armonía que siento cada vez que escucho esta primera placa. No me refiero a esa serenidad obsoleta que pueda hacerte sentir cualquier música tranquila, que al final termina aburriéndote, sino a sentirse realmente en paz con uno mismo y descubrir regocijo en esa calma.

Para sorpresa nuestra, tocaron un tema más e hicieron un break, una especie de encore pero a mitad del show. Pensamos “¿tan tarde entramos?”, mientras veíamos cómo los integrantes de la banda bajaban del escenario a saludar a familiares, amigos, o simplemente admiradores de su música, una gran muestra de afecto.

Luego de la pausa intermedia, volvieron con el groove que caracteriza a “Black”, seguida (al igual que en el disco) de la infaltable “Cole”. Esta última, empieza desde la simpleza de un teclado repetitivo y va creciendo de a poco, obligándote a moverte al compás, luego de algunos intentos fallidos por intentar imitar el ritmo. El estribillo me causó esa clásica sensación de “me recuerda a algo pero no sé muy bien a qué”, y cada vez que suena en mi equipo de música siento que cuando logre descifrarlo, al escucharlo me transportará a algún recuerdo pasado.

Esta canción, además, desembarcó en un solo de Cirilo en el piano de cola, que segundos después, se trasladó también a otro teclado que se encontraba a su derecha. Al final de esta extensión del tema, terminó tocando ambos al mismo tiempo, con una mano situada en cada uno. Tras una manada de aplausos, entró la banda para ejecutar el final de “Cole”, ahora el compositor también movía con énfasis una de sus piernas al ritmo de la batería.

Con un tinte cómico, Cirilo tomó el micrófono y explicó cuáles eran los nombres de las últimas canciones que habían sonado, contando la traducción intencionalmente errada del título de cada una. También comentó que “Hack Or Shack” fue la canción que los hizo reconocidos en el ambiente, y fue la elegida para continuar el show.

Llegó el turno de presentar a los miembros de la banda: Nicolás Sorin en voz y teclados, Pipi Piazzolla en batería, Mariano Sívori en bajo y contrabajo, Sebastián Lans en guitarra, Cirilo Fernández en piano y teclados. También estuvieron presentes los agradecimientos a cada persona que le daba una mano a la banda, a los encargados de Boris, etc. Cirilo explicó también que esa era la última vez que tocaban, por un lapso de tiempo indefinido. Al decir esto, sus compañeros de banda entre risas comenzaron a burlarse de la expresión “por tiempo indefinido” y le pidieron que explique, a lo que él respondió, algo cómico, que se iba de viaje a París y tenía intenciones de investigar qué le deparaba esa ciudad para recién comenzar a pensar en volver. Al terminar, anunció que el próximo sería el último tema, “Phonological Loop”, que a su vez le da cierre a la placa”Mute”. Ya que el clima continuaba algo jocoso, comenzaron a tocar una improvisación de cumbia que le arrancó una carcajada a más de uno en el público.

Tras terminar la última canción, ideal para dar por finalizado el show, el público no quiso despedirse sin pedir una más. Fue así que los músicos comenzaron a debatir entre ellos y el elegido para dar cierre definitivo fue “Anyone”, perteneciente al primer disco.

Siempre es difícil despedir el vivo de un proyecto musical que tanto nos gusta, por ejemplo cuando una banda se separa, pero a la salida del show me encontré con Cirilo Fernández, y en una breve charla me contó que emprendía viaje la semana próxima, noté un gran entusiasmo y alegría en su rostro que me parecieron necesarias de destacar en esta crónica. Comprendí que en otra cultura y entorno completamente diferentes, encontraría seguramente una gran inspiración y volvería repleto de nuevas ideas, ansiosas por ser plasmadas con creatividad en algún estudio o escenario, aunque eso tardara más tiempo del que quizás nos gustaría.

Crónica: Sol Danisa López
Fotos: Caro Pedace

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