Entrevista con Todo Aparenta Normal: “No hace falta que sean diez mil personas para que uno sienta cosas muy fuertes”

Este viernes 27, Todo Aparenta Normal dará el presente en el Teatro Vorterix por primera vez, junto a Octafonic. Nicolás Alfieri (voz y guitarra) y Luca Barzán (guitarra, teclado y coros) nos abrieron un poquito del universo de la banda y nos contaron, además, cómo están viviendo este momento tan especial… Entre algunos otros más.

Están llevando adelante un rally de shows intenso, ¿cómo viene eso?

Nicolás: Bien, viene muy bien. Venimos medio golpeados de la gira pero la verdad que es lindo poder picar. Claro que el cuerpo a veces te pasa factura.

Este último año parece muy fructífero en ese sentido.

Luca: Sí, pasaron muchas cosas. Desde La Trastienda para acá, donde presentamos el disco, Ciudad Emergente, mucha gente que se empezó a sumar, los temas que empezaron a rotar mucho por las radios; eso fue algo que nunca nos había pasado y estamos contentos con todos esos frutos que se fueron generando.

N: Muchas caras nuevas, gente nueva cantando las​ canciones… La verdad que ver el aguante de mucha gente en un momento tan difícil es súper emocionante. Nos sentimos muy afortunados con todo eso. Obviamente cuando sacás un disco siempre aspirás a lo más grande que podés y no es una realidad que no imaginamos, ¿no? Pero bueno, igual siempre hay que estar agradecido y estamos re contentos al respecto.

Además vienen de tocar en varios festivales, ¿cómo lo viven?

L: -Risas- Tiene lo suyo, lo bueno y lo malo. Nos gusta, nos divierte todo lo que pasa en un festival: cruzarte con muchos colegas, muchos músicos, algunas bandas que admirás…

N: Generar ondas, también.

L: Es un buen momento para generar una relación, para encontrarse con gente que últimamente te encontrás más en festivales que en otros lugares. Si fuera por nosotros tocaríamos en todos los festivales habidos y por haber.

N: Esto de la “vidriera” está bueno también. Hay un montón de gente que tal vez no está ahí por vos y esa es una buena medida para tocar. ¿Cómo hago yo para contarle todo lo que nosotros hacemos? Porque en Vorterix, en Niceto, la gente que viene ya sabe un poco de lo que se trata. Pero a alguien que quizás nunca te escuchó en su vida, ¿cómo le planteás un resumido de qué se trata Todo Aparenta Normal? Está buenísimo como idea, pero tiene su parte negativa que es la cuestión organizativa, de horarios.

L: Sí, el trato, la velocidad. A veces te tienen corriendo, a veces te subís al escenario con poca prueba de sonido, o nada. Sin monitores de piso. Las comodidades arriba del escenario a veces son polémicas.

N: Claro, nos ha pasado de tener que readaptar una lista pensando en que no nos íbamos a escuchar bien. Es también parte de la experiencia. Nosotros somos bastante meticulosos y necesitamos estar cómodos para tocar bien, lo cual es una obviedad. A veces hay una parte en la escuela del rock que dice “hacete de abajo” y uno tiene que adaptarse y esa quizás es la única parte mala.

¿Qué les pasa cuando se presentan en vivo?

L: Es algo que nos encanta, tratamos de cada show vivirlo de una manera distinta. Siempre es distinto, siempre hay cosas que son distintas pero nos gusta porque es un momento energético muy fuerte, más cuando se genera un ida y vuelta, cuando la gente canta las canciones, cuando se pone caliente está bueno. Es lo que más nos gusta de todo.

N: Es un momento alto energéticamente hablando. Son difíciles de describir las sensaciones que uno tiene arriba del escenario. Ya el hecho de tocar lo genera. De por sí nos divierte mucho eso, pero también ver hacia afuera cuál es la respuesta. Por ahí estamos tocando y reconocemos las caras, vamos viendo las expresiones de la gente que a veces dicen muchas cosas, y ni hablar de todas las cosas que uno siente que no termina de entender de dónde vienen, ¿no? Desde qué lado vienen, si es el resultado de ese ida y vuelta o qué…

L: Si esas cosas realmente están, si no están… Pero todo eso que pasa por el cuerpo es algo súper fuerte y como músicos es impagable. A veces no hace falta que sean diez mil personas para que uno sienta cosas muy fuertes.

¿Cómo vienen los preparativos para el Vorterix?

L: Pinta que va a estar bueno. Va a ser la primera vez que compartimos fecha con Octafonic. Ya nos conocíamos, ya nos habíamos cruzado: en el último Cosquín tocamos en el mismo escenario con horas de diferencia.

N: Estamos muy entusiasmados y con muchas ganas. Preparamos una lista picante. Va a ser un show largo pero donde vamos a ser concretos. Fuertes y al medio. Y algún lujito va a haber.

¿Cómo fue el proceso hasta hoy desde que confirmaron la fecha en Vorterix?

N: La verdad que lo venimos pensando mucho, venimos tocando mucho y siempre ensayamos. A veces una tocada puede hacer que cancelemos uno u otro ensayo, pero en general tratamos de respetarlos. Así que ya desde el momento en que salió Vorterix empezamos a planificar con tiempo la fecha y qué tipo de canciones iban a ir… Venimos de varios shows, el del viernes pasado en el CCSI y el anterior en el KarmaFest con Cirse. Desde que fue saliendo todo y nos pusimos a armar las listas, sabemos que la de Vorterix va a ser la más caliente. Jugamos, jugamos a que queremos que el show más caliente sea el del Vorterix, entonces nos dedicamos a encontrar los temas. Nuestras canciones tienen muchos altibajos, entonces también eso nos permite que las listas sean muy distintas (si nos animamos a tocarlas). Va a ser un lindo momento, la lista es muy linda.

Antes hablaste del desafío de mostrarse ante gente nueva, ¿cómo se presentarían a alguien que no los conoce?

N: Somos una banda que no tiene mucha forma de medirse. Van a tener dificultades de encasillarnos, van a escuchar cosas de muchas bandas pero no van a encontrar ninguna que les suene igual. No nos ata en absoluto la comodidad; estamos todo el tiempo en búsqueda de hacer música nueva, de hacer música que no se haya escuchado. Queremos inventar música, no queremos hacer cosas que otras personas ya hayan hecho. Es un camino difícil, a veces uno tiende a repetir, tiende a copiar; pero ante todo se van a encontrar una banda honesta, una banda que hace lo que tiene ganas de hacer.

¿Qué cuestiones los movilizan?

L: Las injusticias, la pereza… Lo hecho así nomás. Hay cosas que nos cansan, a veces “movilizar” no es que nos emociona sino que nos genera algo. El no cuidado por el lugar que es de uno, por la ciudad, o por lo que sea, el maltrato. Hablando de las cosas que a uno lo entristecen. Si no, la vuelta de la gente, lo que le pasa a la gente con nuestra música nos moviliza un montón. Cada tanto caen comentarios y nos escribe gente diciendo que realmente nuestra música les llega muy fuerte o que les pasa de estar en un momento emocional muy crítico y que escuchando nuestra música logran sanarse o pensar en otra cosa y nos lo comparten. Eso sí nos moviliza un montón y nos llena de fuerzas, de ganas de seguir haciendo música y de darle para adelante. Eso creo que es de las cosas más hermosas que nos han pasado. Pero hay varias cosas, somos muy permeables.

¿Cómo fue el proceso para llegar a dedicarse solamente a la música?

L: Primero te tenés que lanzar. Creo que entre una persona que está indecisa y una persona que está segura siempre va a ganar la que está segura. Por más diferencias que haya. En algún punto es algo que se fue dando, pero es un proceso que nosotros sabíamos desde el momento en que arrancamos a hacer la banda que íbamos a hacer o a querer. Si en algún momento hubo algo que se interpuso entre hacer música y nosotros, siempre le dimos prioridad a hacer música y a dedicarnos de lleno a esto, y a creer que tenemos cosas para decir y música por hacer. Se va dando… Un día renunciás al trabajo, otro día tenés un poco más hambre, y otro día decís: “qué hago, necesito dar clases”… Una vez que empecé a dar clases dije: “bueno, no es tan difícil, me puedo dedicar más tiempo a hacer música”. Y entonces empezás a construir sobre esa base. Pero la verdad es que en este aspecto tener una vocación o sentir que nacimos para hacer música es algo que es un privilegio también. Porque uno muchas veces pasa mucho tiempo de vida buscando qué es eso que lo moviliza, y a nosotros nos pasa desde chicos… No quiere decir que si uno de grande descubre que quiere hacer música no pueda hacerlo, al contrario, pero eso sí es como que te allana el terreno. No sabemos hacer otra cosa; yo siento que no sé hacer otra cosa. Entonces voy a tratar de hacerlo lo mejor posible.

Para terminar, les propongo que elija cada uno un momento, desde que empezaron con la banda hasta hoy, que lo hayan sentido como bisagra.

N: Me cuesta elegir uno, creo que hay muchos y con esto me remito a la salida de nuestro segundo disco (Hijos del mundo)… La nominación a los Premios Gardel fue un momento muy fuerte, pero no por el premio en sí, sino porque cuando sacamos el disco no sabíamos quién nos iba a escuchar. Entonces, después, el hecho de que haya un montón de otros artistas votando y eligiendo y darse cuenta de que el disco está dentro de esos discos considerados es un momento muy fuerte. Luego, bueno, podemos discutir lo que queramos al respecto de los Premios. Yo si elijo un momento que siento bisagra pienso en la primera vez que tocamos en Francia y en cómo estaba la gente… Eso, me acuerdo la salida de ese escenario; fue una cosa que no podíamos más de la emoción y era surrealista, no entendíamos realmente nada de lo que estaba pasando. Pero si me tengo que quedar con uno… Después de haberte dicho dos -risas-… Creo que un momento donde me sentí muy muy conmovido por lo que había pasado fue la primera Trastienda que hicimos. Ahí fue la primera vez que sentí que no nos habían venido a ver solo amigos. Si bien ya había gente con la que había entablado una relación porque nos venía a ver, en esa Trastienda llovió como nunca en Buenos Aires; estaban todas las calles inundadas y nos encontramos con un público muy extraño. Nosotros no sabíamos todo lo que habían pasado para llegar a ese lugar; entonces, volviendo a lo que hablamos de la energía, había pasado algo increíble porque el público estaba muy eufórico. Era gente que tenía muchas ganas de ver el show. Y los que llegaron, porque hubo mucha gente que no llegó. Pero me acuerdo de esa sensación de que nuestras canciones ya no nos pertenecían de verdad. Más allá de encontrarte con gente que ya las cantara y todo sentí, que ahí había mucha que no había visto nunca y creo que eso fue muy movilizante. Yo elijo esa pero podría nombrarte ocho más.

L: Sí, hay un montón. Con todas las que dijo Nico concuerdo, porque también a los cuatro creo que nos han pasado un montón de cosas; pero yo me voy a quedar con lo que fue todo el proceso de grabación y todo lo que trajo Hijos del mundo. Recuerdo la primera vez que entramos a ese estudio, un montón de experiencias ahí grabándolo, esa sensación de dejarle tus canciones a alguien más —es el primer disco que grabamos con un productor—, que alguien más aporte a tus canciones. Y todo lo que aprendimos en ese proceso y todo lo que creció la banda con la salida de ese disco. Como dijo Nico, fue un disco que fue nominado a los Gardel, que nos llevó a tocar afuera. Ese fue el momento que yo recuerdo como más bisagra.

Entrevista: Guadalupe Romero
Fotos: Pablo Chamarra

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