Entrevista con Proyecto Da Silva: “Nuestro mayor placer es que no puedan etiquetarnos”

Los chicos de Proyecto Da Silva nos recibieron con la mejor onda en el espacio cultural donde funciona su sello, Chancho Discos, y su sala de ensayo, y hablaron con nosotrxs sobre su nuevo disco y el camino que vienen transitando.

 

¿Cómo se formó la banda?

Fernando Larrosa: Algunos integrantes del grupo fuimos a un recital de Pez y ese día surgió la idea. Veníamos de diferentes lugares cada uno, de diferentes proyectos. Éramos amigos y dijimos de armar una banda; ahí comenzó un proceso que duró bastante, dos años por lo menos. Buscamos bajista y nos pusimos a jugar un poco, buscando por dónde encarar porque no lo teníamos muy claro… Todos veníamos de un palo más rockero del que hacemos actualmente y también fue un poco ir viendo qué era lo que queríamos. Y después se fueron sumando… Stanley (Rosso) estaba en el recital pero no fue parte inicial del proyecto.

Pablo Chalub: Eran teclado y guitarras primero, armamos un par de maquetas aprovechando tecnología, baterías digitales. Después se sumó el bajista, Nico (Sánchez), luego Manu (Trejo) en la batería y finalmente dijimos: “Alguien tiene que cantar”, y ahí entró Stanley. Luego de dos años empezamos a tocar.

Fernando: De ahí viene el nombre también. En el último momento del proceso surgió el nombre de la banda, que viene de un personaje de Capusotto con el que nos sentimos muy identificados.


¿Qué los motiva a juntarse a hacer música, qué los mueve?

Pablo: Es una necesidad. Yo necesito estar tocando. A todos nos pasa parecido; también se da que nos llevamos bien entre nosotros y disfrutamos bastante, para mí es un placer ir a ensayar. Disfruto tocar, salir e ir a una gira; para mí es un disfrute total.

Fernando: Estamos siempre en una constante búsqueda; no sabemos bien de qué, pero de matices, sonidos, formas de composición, que en mi caso son distintos a las que venía haciendo en proyectos que tenía antes, así que está buenisimo. Es un crecimiento y un descubrimiento constante.

Manuel: Y de apoyarse en lo colectivo, porque música en tu casa podés hacer también, o escuchar, tocar y estudiar, así que por ahí lo rico está en lo que te genera el otro. De hecho, hasta nuestro proceso compositivo es bastante colectivo también. No hay un líder que imponga la línea, ni las letras, ni la música, ni nada. También se disfruta eso. Todos damos algo que el otro no tiene y nos apoyamos en eso para hacer todo: desde la organización de la fechas hasta grabar, componer. Eso también es valorable.


Me parece que hay una presencia especial de lo colectivo en ustedes, teniendo en cuenta también que el sello lo armaron con otras bandas.

Fernando: Sí, es como otra instancia de lo colectivo. La banda ya es una, obviamente. Y el sello también, fue una idea en conjunto con Ariel de “Viva Marte”, de pensar algo parecido a un sello o a otras experiencias que existían y que veíamos que estaban buenísimas. En un primer momento fue un proceso de crecimiento y de ver qué es lo que queríamos hacer; había un par de ideas vagas y se fue armando en el mismo transcurso. En el sello hoy editamos nuestros discos y los de otras bandas, y laburamos en conjunto armando fechas, festivales y demás. También es un placer colectivo.


¿Cómo es la dinámica de trabajo con otras bandas?

Fernando: Cada banda es diferente, cada una tiene sus formas de laburo y sus tiempos. El sello no trabaja en que las bandas lo cambien, para nada; la idea es que sirva como una plataforma para que todos podamos hacer lo que queremos. Hay bandas que participan mucho más, bandas que participan mucho menos, pero todas son importantes para el sello, porque se nutre de las canciones de otras bandas, de sus discos y de sus recitales. Es un laburo colectivo que consiste en adaptarse todo el tiempo al otro, poder dar lo mejor de cada uno y tomar todo lo que ese otro te puede ofrecer.


¿Cómo les repercute eso, el contacto con otras bandas que están quizás en lo mismo que ustedes?

Fernando: Nos nutre en muchas cosas, en lo musical y en lo creativo. Porque lo que siempre pasa, incluso cuando charlás con otros músicos o gente que está haciendo más o menos lo mismo, es que te despierta cuestiones que por ahí no te dabas cuenta que podías encarar. Y después, también, generar cosas, producir recitales, ciclos.

Pablo: Se generan otros movimientos también. Los chicos de “Madre Perla” son de San Pedro, y entonces se arma un intercambio entre las bandas. Es más fácil moverse así que moverte solo. Y cuando sale una fecha entre tres bandas del sello sale todo bueno, o mismo lo que fue el festival en el verano. Eso también da placer a nivel humano, ver a otras bandas que también son inquietas como nosotros… Generar esta cuestion también se disfruta.


¿Cuáles creen que son sus mayores influencias?

Fernando: La historia del mundo desde los presocraticos para acá -risas-. De todo, en principio porque somos cinco y veníamos cada uno de sus historias y gustos; pero también porque las influencias no son sólo musicales, hay de todo. Música desde los ’70… Capusotto -risas-. Tenemos influencias de muchos lados, en las formas de encarar la creación y en el de hacer las cosas. Hay muchas que provienen de la literatura o del cine; hay influencias múltiples por todos lados. No nos es fácil definir, de la misma manera como tampoco nos resulta fácil decir qué es lo que hacemos exactamente, es difícil de encasillar en algún lugar. “¿Qué música hacen? ¿Qué estilo?” es la pregunta más difícil que nos pueden hacer. Por lo menos para nosotros; quienes nos escuchan nos dicen “hacen tal cosa, hacen tal otra” y claramente son cosas re diferentes y está buenísimo porque quiere decir que dispara para muchos lados.

Manuel: Hay algunas comparaciones que nos caen mejor que otras -risas-. Yo creo que la crítica que más nos gusta escuchar es que no nos pueden clasificar, que no nos pueden resumir a algo, a un estilo o a una banda y creo que es lo mejor… Yo con eso firmo, con eso estoy.

Fernando: Nos pasa también que a veces estamos tocando en vivo y vemos la cara de la gente, que no sabe bien qué estamos haciendo, con cara de pregunta.


Si piensan en una persona que no los conoce, que llega de casualidad a un recital de ustedes, ¿con qué se encuentra en esa situación?

Fernando: En principio tratamos de que la propuesta siempre sea copada en cuanto a lo musical y lo visual. Siempre tratamos de jugar con lo que el escenario pueda proveer; pero después me parece que según la persona, el bagaje que traiga en su cabeza y sus ganas de escuchar, puede encontrarse con cosas diferentes. Algunos dicen que somos rockeros muy clásicos y otros dicen que no tenemos nada que ver con lo clásico; o que somos modernos y que suena a música muy presente; y otros nos dicen que a ninguno de los dos. Está bueno que no podamos etiquetarnos, ese es quizás nuestro mayor placer.


¿Cómo se preparan para tocar?

Fernando: Comemos una picada -risas-. Ensayamos mucho… Bueno, no sé si tanto, lo que se puede, todo lo que nuestros tiempos libres nos dejan. Trabajamos con personas que nos facilitan mucho las cosas. Una está ahora de viaje, que es quien trabaja con las visuales y fue quien hizo el diseño de la tapa del disco, de los dos discos. Es una parte re importante porque los shows son mucho mejor con él que sin él.

Pablo: Siempre que se dan las condiciones tratamos de generar un clima desde lo visual; quizás eso es lo extramusical.

Fernando: No siempre depende de nosotros; muchas veces depende del lugar, que se pueda proyectar y demás, y no es algo que hacemos nosotros sino un trabajo de Leo, que es un amigo y un gran artista.


Respecto a esto que me decían de las visuales, se ve que tienen una estética particular; se nota que les importa eso.

Fernando: Sí, quizás lo que más nos importa es que cada recital sea un viaje, una experiencia distinta a ir a ver un recital. Vas a ir a ver un recital, seguro -risas-, pero la idea es esa, generar un poco de clima.

Pablo: Pienso que tratamos de que se nos vea poco a nosotros y se vea más lo que es imágenes y toda esa cuestión.

Fernando: Queremos salir un poco de la lógica de que la estrella del recital es el músico, cuando la estrella de un recital es la música.

Stanley: Quizás la estrella es el concepto que se maneja entre las visuales, la música y la gente, que puede hacer su propia interpretación de lo que está pasando ahí.


“La Lógica Del Sueño” (2016) y “P.O.P. A.R.T.” (2017), son discos con identidades bien marcadas y diferentes, ¿cómo fue ese movimiento? P.O.P A.R.T. ya lo anticipa un poco, así como el anterior anticipaba esa dirección hacia lo onírico.

Stanley: Al principio teníamos otra forma de trabajar las composiciones. Por ahí algún integrante de la banda traía alguna canción y después entre todos la deformábamos y hacíamos algo con eso. Tuvimos la suerte de que nos produjera Ezequiel Spinelli, en ambos discos, y la verdad que para nosotros fue una muy buena experiencia; nos abrió mucho la cabeza, nos sacó del lugar clásico de canción: estrofa, solo, estrofa… Y el segundo disco ya lo encaramos de otra manera, con otra forma de composición y otra cabeza, influenciados por Ezequiel, que nos enseñó un montón. En este último disco se ve un poco ese trabajo que hicimos entre todos, una composición más colectiva.

Fernando: Nos corrimos de esos lugares de comodidad que tenían que ver con las estructuras de las canciones y salimos a buscar a ver qué onda, y nos encontramos con eso. No fuimos a decir “queremos hacer un disco así”. No sabíamos a dónde íbamos; la idea era salir un poco del lugar donde nos sentíamos cómodos, la zona de confort. No había un horizonte claro; sí había una seguridad de que la idea era buscar en otros lados. El disco quedó plasmado así como está y ya estamos trabajando en otras cosas nuevas. Probablemente vaya para otros lados, no sabemos. Por ahora estamos laburando. También es un poco eso, no quedarnos en ninguna estructura predeterminada ni donde nos sintamos cómodos. De toda comodidad, escapar.


¿Y cómo se encuentran en las giras?

Fernando: Genial. En un punto nos lo permite el laburar con otras bandas, ya que así podemos ir a tocar a otros lugares, que tiene que ver con lo colectivo que hablábamos antes. Por ahí no son bandas que participan del sello, pero hay buena onda y tenemos ideas y ganas en común. Eso permite que bandas de Córdoba nos reciban cuando vamos a tocar allá y que ellos vengan para acá. De otro modo quizás no habría chance. Está buenísimo ir a tocar a otros lugares, con otra gente y nadie que te conozca. Empezar tocando para cinco personas, como pasó la otra semana en Córdoba: arrancamos y eran cinco, después entró mucha más gente que estaba al lado del bar y terminaron bailando. O la experiencia de ir a tocar a un festival donde había cinco mil personas. Son experiencias en dos extremos distintos, que están buenísimas ambas. Además del hecho de viajar y convivir y soportarnos los ronquidos -risas-. El hecho de hacer cosas, estar todo el fin de semana, o tres o cuatro días viajando, paseando y tocando hace que sea más que satisfactorio.


¿Qué expectativas tienen? ¿A dónde apuntan?

Manuel: No hay expectativas muy claras, no hay planes más que seguir tocando. Hay ganas de laburar bien, de hacer lo que hacemos con seriedad, dentro de lo que podemos. No tenemos el objetivo de sacar un disco, de vivir de la música, de tocar para siete mil personas dentro de dos años. No tenemos esas metas súper identificadas. Creo que lo que tenemos claro en el día a día es que nos gusta lo que hacemos; se disfruta mucho hacerlo y no nos relajamos, en el sentido de que siempre damos el máximo de lo que podemos. Nos lo tomamos con una seriedad que escapa a lo amateur.

Fernando: Hacer lo que nos gusta, siempre lo mejor posible, y esa constante búsqueda. No sabemos qué va a salir en un próximo disco ni mucho menos sabemos qué va a salir dentro de cinco años.

Manuel: Y también ser más auténticos. Sobre todo me parece que no hubiéramos sacado un disco como el que salió si tuviéramos un objetivo más comercial, u otra cosa en la cabeza. Creo que este disco, con el que estamos muy conformes, salió justamente de crear algo en conjunto y de a poco, probando, sin una idea clara del sonido al que queríamos llegar.

Fernando: Sin atarnos y sin ponernos límites de ningún tipo. El único límite es tratar de hacerlo lo mejor posible. Podemos hacer cualquier estilo que nos parezca cómodo, no tenemos miedo a que algo sea más blandito o más duro.

Stanley: Inclusive los temas van mutando; por ejemplo, hay un tema del último disco que ya está distinto, que ya lo hacemos con otra parte. Y hay un tema del primer disco que ahora lo hacemos con otro sonido, con otra impronta. También está bueno que los temas tengan movimiento, que puedan cambiar. Tenemos todo lo nuevo que sale, más los temas que se van reciclando.

Fernando: Quizás lo que está en los discos son como fotos de ese momento de esas canciones, o de esas ideas que después siguieron su proceso, cambiando. Parte del objetivo es eso, dejar que fluya.

 

Entrevista: Guadalupe Romero
Fotos: Matías Renna

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