Entrevista con Ciudad De Luz: “Hacer feliz a la gente nos hace felices. Es un sueño cumplido”.

El disco que lanzaron en 2015, “Instrucciones Para Ver Un Árbol”, tiene un título basado en la patafísica, como escritos de Cortázar como “Instrucciones para dar cuerda a un reloj”, “Instrucciones para subir las escaleras”, etc. ¿Sienten que el disco tiene un desarrollo similar al de estos textos?

Sí, tiene algo que ver con eso. De hecho en el libro del disco está escrito el porqué del nombre pero, en resumen, lo que queríamos mostrar es que algo tan hermoso como un árbol, hoy en día en una ciudad está como escondido detrás de los carteles y las publicidades que hay. Quisimos demostrar eso también con las composiciones. En contraposición con nuestro primer disco, este es un poco más sencillo.

“Instrucciones para ver un árbol” te va mostrando la simpleza de entender una canción. Y a medida que va pasando, el libro te va explicando cómo es ver un árbol en una ciudad. Es decir, lo sencillo de la música es parecido a ver un árbol en el medio de una ciudad.

¿Por qué simplificaron la composición de un disco al otro? Cuando uno tiene un sonido más rebuscado tiende a mantenerlo, no a simplificarlo…

Bueno, es que lo de la simplificación es un decir. En realidad, en cuanto a composición es más complejo, pero es más sencillo para escuchar. Nuestro primer disco era más oscuro, algunas letras hablaban del sistema, era más triste desde ese punto de vista. Y el segundo disco es más fácil de entender, las letras son más simples. Es un disco más alegre.

Matías [Bearzi] entró poco después del lanzamiento del primer álbum. Entró con otra energía, trajo armonía al grupo, y eso también influyó en las composiciones. Entonces cuando hablamos de sencillez, hablamos de que es más amigable para el oyente. No todas las letras repudian el sistema. Hablan con alegría sobre la vida, porque la vida no es sólamente “todo mal”. Buscamos dar un mensaje alentador, incluso agregamos vientos y percusión para mayor calidez en el sonido. Y esta diferencia entre disco no es algo que digamos nosotros. La gente que nos viene a ver lo nota. Son composiciones completamente distintas, Parecemos dos bandas distintas. Eso es algo que nosotros queríamos lograr: esa calidez. Y eso quedó plasmado en el disco.

Esta quizás sea una pregunta que cualquier adolescente en su etapa de locura y de contracultura les haría, pero ¿dónde quedó toda esa carga social que ustedes traían en el primer disco, que ahora parecen haber naturalizado?

Buena pregunta. Viene desde el punto de vista de que uno crece y se expresa de otra manera. Las letras contienen ese mensaje pero de una manera más eufémica. Creemos que algunas cosas hay que aceptarlas. Hay que cambiar cosas, pero quizás algunas otras debamos aceptarlas. Muchas bandas lanzan sus primeros discos desde la rebeldía, con letras bien directas. A medida que uno va creciendo y madurando, las cosas las dice pero de otra manera. La realidad no sólo se puede explicar con tristeza y oscuridad, sino también con alegría.

A veces lo que nos pasa es que las canciones del primer disco nos cuesta tocarlas, porque nosotros ya no estamos en esa etapa. Siempre hacemos una selección muy específica del material viejo para tocar en vivo. Pero eso es parte de la regeneración y el cambio de la banda a lo largo del tiempo. Seguramente las canciones nuevas en las que estamos trabajando no entren en una selección futura, eso habla de las etapas de la banda.

Su primer disco fue lanzado en 2010, ¿qué motivos hay detrás del retraso en el lanzamiento de su sucesor?

Tiene que ver con cambios de integrantes. Nosotros sacamos el disco, estuvimos dos años presentándolo, luego de eso, por cuestiones de la vida, hicimos un cambio de baterista. Maxi Ramos, el baterista original, tuvo que dejar la banda, y empezamos a buscar uno nuevo, y entró Mati.

Teníamos temas para grabar, pero queríamos que él estuviese metido en la banda, y que encontrase armonía antes de empezar a grabar. No queríamos que se sintiera como un sesionista. Buscamos que se empape de la esencia de Ciudad de Luz. Cuando él entró, seguimos tocando y así se fue adaptando.

Matías: Desde que yo entré a tocar con ellos, hasta el día que grabamos, pasaron tres años caso. Los primeros dos años tocamos mucho en vivo, y de a poco fuimos generando material nuevo, los empezamos a tocar en vivo, y luego tuvimos la necesidad de grabar. Seguimos tocando siempre, jamás dejamos de presentarnos.

¿Tienen un público que los sigue desde el origen? ¿O renovaron a su audiencia a partir de este segundo disco?

El cambio de sonido entre disco trajo caras nuevas. Vemos, desde gente que mueve la cabeza con onda psicodélica, hasta gente que baila. Son cambios que fuimos notando. Pero hay gente que viene con nosotros desde el principio.

¿Cómo es el proceso de composición de este disco?

En cuanto a composición, todo se basa en la experiencia cotidiana. Cuando uno escribe una letra tiene que acompañar esa idea con música que transmita lo mismo. Hubieron muchas cosas puntuales que nos fueron pasando durante estos cinco años, y por eso es que nos gusta mucho cuando escuchamos el disco y podemos visualizar aquellos acontecimientos. Es lindo poder transmitir una vivencia de esta manera.

En tanto a composición musical, uno trae la base del tema y después aportamos los arreglos y las ideas entre todos. Somos muy participativos a nivel grupal. Siempre se trabaja sobre una idea troncal, y a partir de eso vamos colaborando. Han sido pocas las veces que compusimos entre todos desde cero en la sala.

¿Cómo vivieron la fecha en The Roxy Live?

Emanuel: Yo recuerdo no querer salir a escena. Realmente uno está ansioso. Preparamos mucho ese show, ensayamos demasiado y eso tuvo su fruto. El momento en el que se abre el telón, y uno ve a la gente tan alegre, con esa predisposición que los lleva a festejar todo lo que hacemos… Por ahí cuando estamos en vivo la gente me ve muy concentrado, un poco serio, cuando en realidad por dentro estoy desbordado de felicidad, y me muero de ganas de abrazar a todo el mundo.

Esa noche, cuando se cerró el telón, fue una alegría inmensa. Nos abrazamos entre todos. Son cosas que no se pueden explicar con palabras. De hecho, hasta donde pude fui agradeciendo a uno por uno. Quería salir rápido para poder saludar a la gente y agradecerle por el momento maravilloso que nos hicieron pasar.

Matías: Mi caso es similar. Teníamos muchas expectativas porque era un show que veníamos preparando hacía mucho tiempo. Cuando llegó ese día, todo lo que tuvimos que hacer fue salir a tocar y disfrutar del laburo que hicimos. Por supuesto, después lo más lindo es recibir las devoluciones. Escuchar a la gente que nos va a ver, y que nos cuenten qué se llevan de lo que vieron.

¿Cómo piensan que intervienen en la escena under local?

Nos llevamos una sorpresa cuando vamos a algún lado y se nos acerca alguien a decir “ah, sí, escuché hablar de ustedes”, o “me recomendaron su show”. A veces uno se queda helado, sin saber cómo reaccionar, pero porque no puede creer que le estén diciendo eso. El primer impulso es darle un abrazo [risas]. Pero también uno también acepta que trabajó mucho para eso. Nos llena de alegría recibir comentarios de las personas que nos vinieron a ver, y nos dicen que se van contentos después de nuestros shows. A nosotros la banda nos llena de emoción. Vemos a la gente pasándola bien cuando tocamos, hacer feliz a la gente nos hace felices. Es un sueño cumplido. Pero siempre apuntamos a seguir creciendo.

¿Planes para el año que viene?

Tras la fecha despedida en Beatflow el 26 de Noviembre, la idea es cerrar esta etapa al despedir este disco. Y la idea es generar material nuevo, quizás tocar un poco menos durante el primer semestre, pero queremos trabajar en eso. Componer y ensayar lleva tiempo. Tenemos mucha expectativa. Básicamente el objetivo del 2017 es ese: el disco nuevo.

 

Entrevista: Julieta Galiano
Fotos: Javier Abbas

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