El Mató A Un Policía Motorizado @ Niceto Club | 30.07.16

elmatoniceto

Un sábado de invierno, me dispongo a descubrir algo nuevo para mi acerbo, pero no para el de mucha gente. Voy para ver que hay debajo de la alfombra del fenómeno del “indie” rock.

Por ahi escuché decir que lo de “indie” no se refiere a lo musical sino a la forma en la que las bandas se gestionan, pero no se si es tan así.

La mayoría de las bandas “chicas” de hoy son independientes, es decir, no tienen un contrato que las une a un sello discográfico o alguna compañía. Quizás el término se empezó utilizando para significar eso pero fue de a poco instalándose en el imaginario como forma de describir a este género.
Hoy vine a ver a “Él mató a un policía motorizado”, banda oriunda de La Plata, formada en el 2003. Y tiro estos datos duros, que si estás leyendo esto ya debes conocer, sólo para contextualizar un poco y que me sirva para entrar más en tema.

De entrada, me sorprende la cantidad de gente que hay esperando para comprar ticket y para ingresar. Al ratito que estoy ahí, se acerca un muchacho dando el anuncio a los expectantes: “se agotó la capacidad”, dice ante la reprobación de algunos y la resignación de otros. La cosa viene para lleno total.

Hago la fila correspondiente a los que venimos por prensa e invitados y entro. Agarro los últimos temas de la banda que oficia de apertura, “107 faunos” y empiezo a entrar en la modalidad indie.

El rato que queda entre banda y banda me permite observar un poco el ambiente, la gente, la pilcha, los peinados, las actitudes. El público del indie parece tener un rasgo común, aunque claro, esto es música y la heterogeneidad siempre prima. Así todo podría decirse que hay un eje conductor en todo esto.

Después de un rato arranca el show de “Él mató”, como la mayoría se refiere a la banda. El nombre, tan peculiar, es un detalle que hace a todo el paquete. Leí por ahí, en una entrevista, que los chicos decían que era como un chiste, lo sacaron de los subtítulos de una película.

No es que no supiera en absoluto de que la iba esta música, obviamente había escuchado cosas de acá y de afuera, pero quería ver como era un show, entender un poco el fenómeno trendy del indie rock/pop.

Si tuviera que definirlo de forma general con una sola palabra, usaría esta: simple. No por eso menos efectivo. Canciones con formas sencillas, por momentos solo estribillos. Melodías casi inocentes, con letras muy concretas y resumidas que se reiteran, contando una historia trivial o una sensación. Armonías cíclicas que suenan como un mantra sobre un ritmo sin demasiados sobresaltos.

Quizás como un reflejo de la necesidad de simplificar las cosas que no son tan simples en la vida, todos estos chicos que cantan con ese tono despreocupado con el que Santiago Motorizado lo hace, buscan aquí esa sencillez. Tal vez como en el auge del punk en los 70s, aquí está el indie para mostrar algo distinto.

El show se desarrolla y con la constancia del sonido empieza a parecerse a un ritual en el que un Niceto completo baila, salta, canta y baja tres cambios del mundo de afuera por más que algunos temas sean rápidos.
El fenómeno está en marcha ya desde hace un tiempo y es parte de la escena, lo entendamos o no, aunque acá como en muchos otros recovecos del arte, a veces no hay nada que explicar.

Crónica: Fede Iguera
Fotos: Clau Esquivel

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