Demantra @ Uniclub | 20.08.16

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Es sorprendente que hoy en día, pleno siglo 21, con tanta presencia femenina en casi todos los ámbitos laborales del mundo, siga resultando extraño ver a una mujer empuñando un instrumento para salir a tocar con su banda de rock. Y no lo dice quien escribe, sino que grandes figuras como Joan Jett, quien ha dedicado su vida a hacer valer su música buscando la prevalencia del arte por sobre el género, reconocen que en la actualidad sigue resultando chocante la idea de una mujer rockera.

En una Argentina en pleno cambio social, donde el pensamiento y la consciencia feminista comienza a tomar forma y  gana peso de manera gradual, se destacan los movimientos artísticos y culturales que buscan romper con los instaurados estereotipos de género. La mujer ha decidido volverse salvaje, y prueba de ello es la intensidad de la banda Demantra, que se presentó el Sábado 20 de Agosto en Uniclub. Cinco hombres en escena, en una incendiaria armonía cuya marca personal es la huracanada voz de Marian Fernández, su frontwoman.
Le bastó apenas entonar las primeras palabras de “Conquistadores” para acabar con todo escepticismo. La voz de Marian, como locomotora del tren bala Demantra, comenzó a hacer declaraciones, y ya no hubo forma de aplacar tan contundente presencia. Encarnó así el concepto más puro y firme del primer disco de la banda, Volverte Salvaje, con una postura atractiva e impactante. Durante la interpretación de “Carnal”, la progresión musical a su alrededor parecía atravesarle el cuerpo, ella bailaba e interpretaba la poesía, tanto verbal como instrumental de la composición, con convicción y compromiso. Parte su encanto radica en su carisma, su dominio del escenario, y el virtuosismo de su voz, que la convierten en una de las mujeres rockeras más imponentes de la escena musical local de la actualidad.
En un recorrido explosivo, de riffs místicos y energía grungera, pasaron “Hijos” y “Flor del oriente”. El sonido macizo de la banda alude al metal y al stoner, en un homogéneo torrente energético que no permite que el termostato del escenario baje, incluso cuando las luces se atenúan, y llega el momento de los acústicos. Un haz de luz magenta iluminó a Marian, quien ahora sostenía una guitarra electroacústica, y cantaba sentada en un banco junto al guitarrista principal Fabián Bianco, en “Vos y yo”. Con un clima similar al de “I am mine” de Pearl Jam, el segmento de doce cuerdas continuó con la presencia  de Alex Kupersmid en guitarra durante “Acordes”, que encontró su momento cúlmine con toda la banda en escena. En  un nostálgico y expresivo final, Fabián aplicó su impronta con un solo de guitarra desgarrador.
Así es como el alud sonoro continuó con “Dije tu nombre”. El faro seguidor blanco en plena oscuridad agregó dramatismo a una enigmática intro arpegiada y voz con delay, durante “Queman alas” .  Y “Suenan”, que, según la cantante y compositora, se refiere al despertar a una nueva consciencia, reprodujo dicha epifanía mediante un riff desbordante, característico de la fórmula de Volverte Salvaje.
En contraposición a esta fórmula, Demantra presentó “Bacterias”, con guitarras aminoradas y un concepto más groovero, dio lugar a una línea de bajo dominante, con efectos ornamentales de sinte, y arreglos que aportan frescura. Sin perder la esencia incisiva de la banda, este adelanto prueba versatilidad compositiva, producto de una búsqueda constante de crecimiento e innovación.
En un final al taco, se sucedieron “Acromática”, “NPN (no pasa naranja)” con una outro stoner arrasadora, y “No sé cómo decirte”. Demantra se retiró del escenario, habiendo probado el poder que tiene una mujer como Marian a la hora de liderar una banda naturalmente intensa. Con su voz y su actitud como principal arma de seducción, su catsuit entallado quedó absolutamente fuera de foco, probando que la cosificación de la mujer no es una posibilidad a la hora de apreciar su rol en la banda. Su encantadora personalidad y su talento no permiten quitarle la atención, asegurándose así de que cualquier desprevenido que piense que está yendo a ver “una banda donde canta una minita”, se lleve consigo la lección de su vida.

Crónica: Juli Galiano.
Fotos: Guido Masso.

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