Cultura Profética + Dread Mar I @ GEBA | 22.09.17

En esta oportunidad, la cita es para celebrar: Cultura Profética cumplió 20 años. La banda portorriqueña volvió a Buenos Aires para conmemorarlos haciendo lo que mejor sabe hacer. Se presentó en GEBA y compartió escenario con Dread Mar I, quien también festejó aniversario.

El cielo despejado y una agradable temperatura auguran una buena noche para el reggae. Hacia el fondo del estadio, el sector de food trucks convoca a una buena cantidad de gente que hace largas colas por un vaso de cerveza o algo de comida para acompañar la música.

Dread Mar I es el encargado de abrir esta fiesta. Así arrancará un viaje por su nuevo disco, editado en ocasión de su primera década, con sus temas más conocidos y el bonus track “Hoja En Blanco”. Esta placa, “10 Años”, le valió la nominación para los Premios Gardel 2017. Se lo ve conectado y divertido, bailando y moviéndose por todo el escenario. Las visuales acompañan el show poniéndole (más) color al ritmo. Los banda de vientos se lleva todos los aplausos. Cierra con “Promesas”, para lo cual se sienta con el batero y ambos tocan en conjunto como broche final.

Minutos después de que Dread Mar I deja el escenario, la ansiedad en el público comienza a sentirse. Se apagan las luces. “Sube a bordo de este viaje…“. El show de Cultura Profética comienza cerca de las 22.30, con un video que condensa momentos de la banda desde sus inicios. “Ya no nos preguntan por qué cantamos“, dice con humor y cierto sarcasmo la voz que relata, y quien entienda esta referencia, sonreirá. Que hayan dejado de cuestionarlos da cuenta del lugar que merecidamente se han ganado, con su repertorio a veces provocador y otras veces centrado en lo cotidiano.

El primer tema es “Rimas Pa’ Seducir”, el mismo que abre el disco “La Dulzura” (2010). En esta canción, se explica el viraje del contenido usual de la banda, cuyas letras solían apuntar a la denuncia social. Pero esta vez algo cambia, y la canción se transforma en “Rimas Pa’ Resistir”, para sorpresa de todxs. “Sería egocéntrico dedicarme a entretener hoy“, dice. Posteriormente, sabremos que con esto refiere al terrible momento que está atravesando Puerto Rico a partir del paso del huracán. Sigue “Ritmo Que Pesa”, y ya pueden verse los primeros movimientos en el público. Luego, sólo dos o tres acordes de “La Complicidad” bastarán para arrancar los primeros gritos.

Willy Rodríguez (voz y bajo) saluda y relata con tristeza lo que han tenido que afrontar estos últimos días, el sufrimiento y la desesperación por no poder comunicarse con sus seres queridos. Por suerte, cuenta, se encuentran bien. Este desastre natural es el que impidió, también, que dos miembros de la banda no pudieran llegar: Omar Silva (bajo) y Eliut González (guitarra). A continuación, presenta a quienes tomaron la posta con estas ausencias, “la familia extendida“, como les llama: Tomás Pearson (ex Los Cafres) y Maneco Saez (quien toca con Mimi Maura). Además, agradece la presencia del trombonista de Dancing Mood, Martino Gesualdi.

Y quizás como un guiño a las presentaciones, el próximo tema es “Somos Muchos”. Boris Bilbraut es reemplazado en batería por Bebo Rodriguez y pasa a ser la voz cantante. Seguirán “Sube El Humo”, “Un Deseo” –en el que Willy canta a medias con el público–, “Suelta Los Amarres”, donde cada uno de los músicos tendrá su momento para un solo, y el emblemático “Ideas Nuevas”. Se nota que disfrutan, y con ellos lo hacemos nosotrxs. Al finalizar, Boris toma la delantera nuevamente y cierra esta tanda de temas cantando “No Me Interesa”.

Willy vuelve a hablar para prepararnos para uno de sus temas nuevos, “Música Sin Tiempo”, que es un homenaje a “la música como vehículo para atravesar el mundo” (sic) y enseguida cuenta un poco más sobre quienes los acompañan en esta ocasión: es un desafío que tomaron con sólo dos días de anticipación. Boris canta “Amante Luz”, y al terminar tocarán un fragmento del himno de Puerto Rico, en honor a su gente. El público alienta; es como si los abrazaran con su energía, dándoles su apoyo en este momento difícil.

Continuarán con “Para Estar” y “De Antes”, y para “Nadie Se Atreve” llamarán a Diego González, bajista de la banda de Dread Mar I, a quienes les agradecen por recibirlos en su casa, nuestro país. Luego le dan lugar a Bebo Rodríguez para rapear en este tema y es, sin dudas, la revelación de la noche.

Por última vez, Boris deja la bata e interpreta el tema de Bob Marley, “África Unite” y antes de dejarle el micrófono a Willy, canta “Árboles”. Seguirá “Del Tope Al Fondo”, con su marcado estilo tanguero, y el estadio se prende a cantar. “Ilegal” será otro de los temas que conquisten a lxs presentes, despertando el entusiasmo y la emoción generalizada.

La banda se retira y Willy queda solo en el escenario, con una guitarra. Anticipa que hace mucho que no toca de ese modo y que no asegura que le vaya a salir bien, pero la reacción del público entusiasmado indicará que no tiene de qué preocuparse. La gente delira con la versión acústica de “La Espera”, y no es para menos. Hacia el final del tema, lo acompañará una flauta, que embellecerá aún más la interpretación. Una performance dulce y acogedora, ideal para el frío que está comenzando a sentirse.

La banda vuelve a entrar para “Baja La Tensión”. Una nueva pausa trae la pregunta obligada: “¿Dónde está Santiago?, le pregunto a Gendarmería. Respetar la vida no es cuestión de tomar bandos. Los seguimos esperando a nuestro hermano”. Es un momento sombrío, pero sus palabras se hacen carne en todxs nosotrxs, que agitamos; Willy habla con un cartel con la cara de Santiago y se para firme, como lo hizo siempre, cuando hay que hablar de hechos terribles como este.

Cierran con otro de sus temas nuevos, “Saca, Prende Y Sorprende”. La gente pide más pero el cantante explica con un gesto que no puede seguir, que se terminó el tiempo. Llevaron adelante más de dos horas en el escenario, pero la manija de sus seguidores nunca se acaba.

Así termina un show enorme, en el que pusieron el corazón y superaron las adversidades. Se los vio visiblemente afectados por lo acontecido en su país, pero con la energía, la calidez y la humildad que los caracteriza. Con la seguridad de quien se sabe bueno en lo que hace, disfrutando el reconocimiento pero con los pies sobre la tierra. Haciéndose cargo, además, de la llegada que tienen los artistas, dotando a su música del mensaje que la sociedad necesita escuchar. El compromiso con lo colectivo siempre está ahí. Un show en el que demostraron, además, que se puede tener talento, 20 años de trayectoria y conservar, a su vez, la esencia.

Crónica: Guadalupe Romero
Fotos: Matías Renna

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