Cradle Of Filth @ Teatro Vorterix | 22.03.18

Cinco años pasaron desde su última visita al país, y el pasado martes regresaron para presentar en el Teatro Vorterix, Cryptoriana – The Seductiveness of Decay, su último trabajo discográfico, el cual prometía hacer temblar Buenos Aires.

Lepergod fueron los encargados de precalentar las tablas esa noche. Pasadas las 20hs, la banda empezó a desplegar un show contundente donde supo explotar cada minuto, presentando su disco Siniestro éxtasis ,llevándose una muy buena recepción por parte del Teatro que poco a poco comenzaba a llenarse.

Dueños de un sonido cruento que me hizo recordar por momentos a bandas como Beehemoth con su Black Death metal contundente, con sutiles y pequeños arreglos sinfónicos. Supieron en poco tiempo ganarse un lugar importante dentro del estilo siendo nuestros representantes en el Wacken Metal Battle de Alemania.
Llegando al final tocaron Dark Seal, con la colaboración de Brenda Cuesta, cantante de Blood Parade, quien fue muy aplaudida por el público; Sin dudas, quienes no conocían Lepergod, esa noche se llevaron una grata sorpresa.

Pasadas las 21:30 la espera estaba llegando a su fin. A través de los parlantes comenzó a sonar Ave Satani y cada uno de los integrantes de Cradle Of Filth fue tomando su puesto frente a sus instrumentos. A lo último Dani Filth se presentó con una especie de capa que llegaba a cubrir su rostro. Sin mediar palabra, Gilded Cunt fue lo que siguió y el primer, de los tantos pogos de la noche, comenzaba a desandarse.

Dani Filth interactuó bastante con el público haciendo breves comentarios entre y tema y tema, sin embargo, por momentos se iba al fondo y dejaba al resto de la banda lucirse frente a nosotros.. La respuesta de los presentes fue muy buena, más aún si tenemos en cuenta lo coreable que son varias de las melodías de guitarras en sus temas. Beneath the Howling Stars y Blackest Magick in Practice fue lo que siguió, y nosotros simplemente, enloquecíamos.

La nostalgia se apoderó de más de uno con Dusk and Her Embrace y Bathory Aria. Ésta última, con sus cambios de tempo, coros y arreglos sinfónicos, fue un guiño para aquellos que añoramos discos como Cruelty and the Beast. Sobre éste último Dani Filth anunció una pronta reedición como motivo del décimo aniversario desde su lanzamiento.

Heartbreak and Seance y You Will Know the Lion by His Claw fueron los temas de su último disco que presentaron en la primera parte del show. Cradle of Filth ha retomado ciertas fórmulas de antaño en su último trabajo y el resultado es palpable en canciones como éstas. Velocidad, fuerza y coros apoteóticos por doquier.

El histrionismo en la banda en un condimento que no falta, pero sin dudas el guitarrista Richard Shaw lograba captar a todos con sus miradas perdidas hacia el vacío, luego de arremeter de un headbanging violento (Dato de color; esa noche Richard se llevó un osito de peluche que alguien le arrojó desde el público) Lindsay Schoolcraft, en teclados hacía lo suyo, luciendose en canciones como The Death of Love, a cuya melodía hipnotizante de teclados le sumaba su dulce voz.

Luego de un pequeño interludio arremetieron con la segunda parte del show con A Bruise Upon the Silent Moon y The Promise of Fever del disco Damnation and a Day. Dani iba y venía por todo el escenario y en esta segunda parte ya se había despojado de gran parte de su atuendo con tachas. Siguieron con Nymphetamine, grabada originalmente con la talentosa Liv Kristine, esa noche fue interpretada con Lindsay, cumpliendo a la perfección su rol en voz y teclados. Hipnótica y arrolladora, éste tema en compás ternario nos llevaba a imaginar un vals victoriano repleto de oscuridad.

From the Cradle to Enslave comenzaba la coda de lo que sería el final del show. El público parecía no agotarse entre tanta euforia, y coreando firmes y con fuerza la melodía del teclado mientras la banda se preparaba para decir adiós con Blooding the Hounds of Hell.

Los años de espera se hicieron sentir, y Cradle Of Filth estuvo a la altura esa noche para poder compensar el tiempo y la distancia con su público argentino. El momento gótico victoriano ya había pasado por Buenos Aires una vez más, y al público no nos quedaba otra opción que salir de Vorterix para volver al tiempo y espacio real.

 

Crónica: Alejandra Martínez
Fotos: Jesica Cabrera

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