Cory Henry @ Teatro Vorterix | 27.04.17

Hacía un tiempito que no venía al Vorterix, un lugar en el que estamos acostumbrados a venir a ver rock y sus derivados. No es el caso de hoy. Hoy en la esquina de Lacroze y Alvarez Thomas va a sonar jazz, soul, música gospel y fusión.

Se presenta por primera vez en nuestro suelo una de las nuevas figuras de este género. El tecladista y organista Cory Henry, de origen estadounidense y gran exposición a nivel mundial por su participación en la banda Snarky Puppy, la cual marca tendencia en lo que hace a la música fusión instrumental.

Su visita era muy esperada ya que en las dos oportunidades en las que Snarky Puppy había visitado nuestro país, él no había podido ser parte por diferentes compromisos. Es algo normal en este tipo de agrupaciones, que sus integrantes, salvo algunos, no sean fijos.

Antes de hablar específicamente del show, quizás sea importante repasar algunos datos esenciales sobre Cory, su música y su trayectoria.

De muy pequeño, a los cuatro años de edad, comenzó a tocar de manera muy intuitiva en su iglesia a la que asistía todos los fines de semana el órgano hammond. Como él mismo relata, debió aprender rápido a resolver lo que las reuniones de los fieles necesitaban, ya que si no podía tocar lo que era requerido, era el turno del siguiente niño que esperaba su oportunidad para tocar.

Debutó de manera casi profesional a los seis años, en el teatro Apollo de Nueva York acompañando música gospel y desde ahí no paró de tocar. Formó parte de las bandas de diferentes artistas gospel de renombre en los Estados Unidos así como de artistas conocidos mundialmente como Bruce Springsteen, P. Diddy y Boyz II Men entre otros.

Cuenta con dos discos solistas, desde el 2012 forma parte de manera itinerante de la ya nombrada Snarky Puppy y en 2015 formó su banda de jazz/funk/fusión, los Funk Apostles. Todo esto a la joven edad de treinta años.

Ahora, hablando de la cita que nos convoca, entro al teatro alrededor del horario que estaba anunciado y me encuentro con una sorpresa muy prometedora. Un típico coro gospel de unas cuarenta personas, con banda de fondo y vestuario completo me recibe a toda máquina, cantando uno de tantos “rezos” en forma de canción. No estaba anunciado y es la agrupación “Argentina Gospel Choir” quienes deleitan al público con una música a la que no estamos acostumbrados pero que realmente es muy disfrutable más allá de la religiosidad.

Para esto ya se lo había visto a Cory entre la gente en su llegada al lugar antes de ir camarines para prepararse para el show. Se nota su predisposición y buena onda.

Llega el momento del main event, Henry entra al escenario junto a su baterista Taron Lockett como nos había adelantado en la entrevista que le hicimos. Comienza esbozando algunas melodías en el Hammond acompañadas por unos grooves de bata bien entreverados, típicos del jazz y el funk, hasta que en un momento deja sonar el querido y recordado main theme del Mario Bros a lo que el público completo reacciona coreándolo mano a mano con el teclado. Cory reacciona con sorpresa y a partir de ahí el vínculo entre artista y gente no hace más que crecer.

El show se desarrolla con un repaso por algunos temas de su último disco “Revival” y por algunos clásicos del jazz y el soul, incluso se escucha “crazy” de Ceelo Green en una versión muy cool y libre. Siempre dando rienda a la improvisación y a la vasta biblioteca de recursos melódicos y armónicos digna de este tipo de artistas, se suceden momentos musicales que van desde lo intimista al groove bailable típico del funk.

Promediando la presentación, se suma Sharay Reed en el bajo para hacer algunas canciones más y ahí Cory demuestra un poco más sus dotes vocales y ocurren algunos juegos con el público.

Cuando el show termina, la gente queda expectante por un tema más como es común y los tres músicos salen a saludar desde arriba del escenario ya con el telón cerrado gestualizando el mensaje de que “no hay más tiempo”. No conforme con esto los presentes insistimos con el requerimiento y como una especie de agradecimiento e intercambio por el “bis” imposible, Cory junto a sus músicos bajan por la parte de adelante del escenario siendo recibidos por todos en un gran abrazo.

Así termina esta noche y me voy con una sonrisa por poder haber visto a tres tipos tan grosos y tan humildes al mismo tiempo.

 

Crónica: Federico Iguera
Fotos: Matías Renna

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