Científicos Del Palo + Sevelhumano @ Uniclub | 16.09.17

La ciencia al servicio del rock


Tras un día del lanzamiento de “Justicialista, volumen 1”, el trío marplatense se presentó en el barrio porteño de Abasto para estrenar parte de su nuevo repertorio y recrear sus clásicos.

Las puertas de Uniclub abrieron a las 19 para recibir media hora después a Sevelhumano. Los cuatro integrantes de la banda se apropiaron del escenario con el poderío de sus canciones para entretener a aquellos ansiosos que llegaron horas antes de la presentación de Científicos Del Palo. Este cuarteto supo manejar los climas, paseando desde riffs enérgicos hacia melodías más dulces y armoniosas, para dejar el proscenio listo para la ciencia.

Ante su público expectante, los telones del recinto se abrieron para mostrar al trío marplatense listo para ejecutar sus canciones. De la mano de una de las novedades más grooveras, “La Mula”, Científicos Del Palo le dio la bienvenida a su nuevo disco. Posteriormente, a puro rock y con pasajes de ska, “El Restaurador” y luego, “El Abogado” nos hicieron rememorar sobre nuestra Hist(e)oria Argentina.

“¿Para qué tantas luces? ¿Querés realizar un allanamiento?”, se quejaba el cantante, Pepo San Martín, entre canciones. Como suele ocurrir en las presentaciones de Científicos Del Palo, las ironías, los insultos y las ocurrencias predominaron en el ambiente. No obstante, los gritos de parte del público también tuvieron su respectivo lugar. Retomando con su nueva placa, sonaron los primeros dos tracks del disco: “¿Para Qué Sirve Pensar? y “Seré Pescado”. Portando la remera de “Justicialista”, el cantante expresó con orgullo su conformidad con sus nuevas creaciones.

Unos arpegios dulces nos dirigieron hacia “La Revolución De Mayo” y para acompañarla, Popete alzó sus brazos para pedir los aplausos de la gente. Luego, Pepo se hizo a un lado de su micrófono para que los presentes tomaran protagonismo en “El Dormijito”. Los rostros de los integrantes del trío denotaban una felicidad única al observar a su gente coreando cada verso con una pasión inexplicable.  Su sucesora, “Cristo O Perón”, prosiguió con esa energía entusiasta guiada por un ritmo pegadizo.

Con Popete tomando la delantera haciendo sonar con vigor su bajo, comenzó “Tratar De Tratar”. “Si el próximo tema que tocamos no es el mejor que hicimos, debe estar entre los 60 mejores”, bromeaba el cantante. Las vibras provenientes del Maravilloso Mundo Animal continuaron con “Mantenerse En El Camino” y “El Que Más Dispara…”. Esta seguidilla de canciones del predecesor de “Justicialista” fue cortada porLlame Jah!”, un clásico con fiesta asegurada. Al notar que la atmósfera se tornó en descontrol con este último tema -y los pedidos por otras canciones viejas-, el frontman de la banda manifestó: “Siempre quieren ver el mismo capítulo una y otra vez. Festejen los capítulos nuevos”. Para retrucar su pedido sonó “Marplatense”.

Un breve paseo por los arpegios de “Californication” de los Red Hot Chili Peppers, dio pie a “No Hay Capitán Si No Hay Marino”. Para continuar, el único invitado de la noche, Ariel Minimal -cantante y guitarrista de Pez- se sumó a la velada para emancipar la bronca colectiva hacia el gobierno actual de la mano de “Ceilán”. “Ya te estabas cansando, no habíaté de Ceilán’”, mencionó la canción al igual que lo hizo Enrique Santos Discépolo -cantante de tango- en 1951. Al retirarse Minimal, los aires contestatarios se sostuvieron con “Somos El Enemigo y “Civilización O Barbarie.

Los presagios del final se hicieron cada vez más presentes. Para dar un cierre óptimo, la banda eligió “Until The Victory, Chango”;  “Código Morsa; y “El Cura, El Militar Y El Dueño De Las Vacas. “En abril se viene la presentación oficial de Justicialista”, expresó Pepo con una sonrisa de oreja a oreja, sin especificar lugar ni fecha exacta, para despedirse de su gente. Por su parte, el público se despidió de la banda con sus manos en alto haciendo la “V”. Sin lugar a dudas, Uniclub y “Justicialista” fueron dos nuevas victorias para la banda marplatense.

Crónica: Belén Rossi
Fotos: Rosana Carballo

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