Cirse @ Teatro Flores | 11.11.6

Cazadores de sueños

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Luego de semanas de preparación y arduo trabajo, el quinteto de rock llegó por primera vez al imponente Teatro de Flores, donde descargaron todo su arsenal para dar un increíble cierre de año en CABA y despedirse de “Pulsiones” y “Sinergia”, sus últimos EP y DVD.

Ya sobre el final de una auténtica tarde primaveral, los primeros espectadores arribaron al local impulsados por sus ansias y la promesa de un pequeño regalo que les daría Cirse a las primeras 100 personas que ingresaran al mismo.

La apertura de la jornada musical la dio Cruzes, quienes ganaron la posibilidad de participar en la fecha debido al concurso de selección de bandas teloneras que realizó Cirse a través de las redes sociales, y finalmente a través de radio Vorterix.

La temperatura dentro del local se elevaba conforme pasaba la hora, al igual que la cantidad de gente. Y cuando Más Que Uno subió al escenario, la misma incrementó bruscamente. El trío de rock inmediatamente captó la atención de los presentes, y en una breve intervención que constó de siete canciones pertenecientes a su último material discográfico “Puentes”,  sacudieron la perspectiva de aquellos que los oían por primera vez.

Desenvolviéndose como si estuvieran en casa, los Flou llegaron desde Paraguay  para ocupar el último segmento previo a la banda principal. En casi cuarenta minutos de show dieron a conocer su estilo, un arrasante metal alternativo que trajo pogo y el headbanging sincronizado del público, que incluso llevó una bandera.

La gran mayoría de los seguidores de Cirse llegó unos minutos antes de que se abriera el telón, detrás del cual se podía oír una pista de sintetizador que provocó el amontonamiento de la gente frente al escenario a la espera de la banda.

Pisan las tarimas con “Ritual” seguida de “Por tu bien” para iniciar su performance bien arriba. El estilo de la banda es un rock alternativo bien marcado, donde el groove en las bases de batería de Martín Magliano y las líneas de bajo de Sebastián Leopardi resulta esencial. En cuanto a influencias, se encuentran semejanzas en su sonido con el de bandas como Guns N’ Roses, Paramore e incluso Incubus.

En la búsqueda de innovar con distintos colores y sonidos sus canciones, se permitieron adornar con algunos sintetizadores a temas como “Un extraño”, “Confesión”,Nada puedo hacer” y “Tecno”.

La escenografía y la puesta en escena fueron destacables, el sistema de luces que eligieron fue llamativo e inusual, y dio lugar a climas muy interesantes. En cuanto al sonido, las características propias de la edificación resultan beneficiosas y Cirse supo aprovecharlas.

Llegar a una instancia tan importante como es el Teatro de Flores no es moco de pavo, implica recorrer con pasión un camino árido y hostil. Y esto es lo que Nek Bonelli quiso transmitirle a los presentes esa noche, que para llevar a cabo un show de tales magnitudes hubo mucha gente trabajando arduamente y codo a codo junto a ellos. Aunque siempre fuera así, en esta oportunidad el resultado final terminó por cumplir con uno de los sueños de la banda, y la emoción que acontecía a los cinco músicos por semejante suceso era palpable.

Durante el tiempo que permanecieron sobre el escenario Cirse demostró ser un grupo enérgico, donde la principal transmisora de esta característica es su frontwoman, Luciana Segovia, quien mediante gestos, bailes y saltos sabe mantener al espectador  conectado al 100% con el show.  Aunque también se le da lugar a momentos melancólicos, como por ejemplo el que trajo “En las ausencias”.

La cantante le dedica unas palabras de agradecimiento a sus seguidores y procede a dedicarles “Juré”, el himno de la banda. Y aquí cabe hacer mención especial a los autodenominados “cirseros”, quienes ciertamente conforman una parte vital de los shows de Cirse y que, fieles a la camiseta, la transpiran tanto como dure la presentación. Así como también se conmueven junto a los músicos por sus logros.

Con la reciente reversión reggae de “Miedos” crean un clima más tranquilo ya que esta baja notoriamente el tempo respecto de la versión original. “Ecos” vino a cortar con esa paz y a encauzar el show directo a su final.

La última sección del espectáculo fue tan impactante como una patada en la nuca. Anunciaron como invitado a Alejandro Picardi, el cantante de Melian, quien subió al escenario para intervenir  en “Invisible” cantando a dueto con Luciana.

Luego, la seguidilla “Ácido”- “Promesas” llevó a la noche a su punto clímax. Y para seguir con la línea de invitados sorpresa, Lisardo Álvarez se colgó una tercera guitarra eléctrica en “Ciudad de Pobres Corazones”, una reversión del clásico de Fito Páez.

El Cazador” fue el cierre absoluto e inefable. Hacía pocos días se había lanzado el video de esta canción, y la Muerte, uno de los personajes que aparecen en el mismo subió junto a los músicos para asecharlos, pero estos acabaron por devorarse el escenario.

Cirse es una banda con trayectoria que innegablemente sigue creciendo desenfrenadamente, y lo sucedido el viernes pasado en el Teatro de Flores fue prueba de ello.

 

Fotos: Julián De La Vega
Crónica: Maite Belén Córdova

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