Asspera @ Groove | 09.09.17

Nuevo disco, el temperamento de siempre

Con sentimiento, con pasión, emociones, y también bronca ante los contras de turno, Asspera presentó finalmente su séptimo disco de estudio, “La Concha de Dios”. Después del repentino cambio de sede que dejó a muchos seguidores sin entrada, la sala de Groove se vio absolutamente colmada de “assperianos”, que saltaron y cantaron de principio a fin junto a la banda, en un show con muchas sorpresas y la cuota bizarra a la que acostumbran los oriundos de “Villa La Verga”.

Siempre les tocó pelearla bien desde abajo. Desde los inicios allá por el año 2000, con sus canciones fuertes, sus melodías pesadas, y sus shows tan particulares, los Asspera tuvieron que batallar desde los comienzos con la crítica y lo siguen haciendo hoy en la actualidad. No obstante, está claro que ésta “mega banda”, ha hecho siempre oídos sordos ante la contra, y gracias a eso, hoy celebran su gran presente, mediante la salida de su 7mo trabajo discográfico: “La Concha de Dios” (Anteriormente habían sacado Bizarra Actitud de Seguir con Vida” en 2006, “Hijo de Puta” en 2010, “Viaje al centro de la Verga” en 2012, “Cada vez más Pelotudos” en 2014, e “Incogibles” en 2016, sumados a un EP: “Pija”, en 2011).

El 9 de Agosto, la banda sacó el nuevo material en su web con descarga absolutamente gratuita para todos los seguidores. Y a partir de ahí, las pulsaciones comenzaron a acelerarse, esperando a ver cuando sería la tan ansiada presentación. Inicialmente, dicha fecha iba a tener lugar en el mítico Micro Estadio Malvinas Argentinas, lugar conocido y bastante bien por Asspera, quienes contaban con el registro de haber llenado dicho recinto en más de una ocasión. Sin embargo, a semanas del gran show, la Municipalidad bajó el pulgar, y la sede tuvo que trasladarse de urgencia a Groove, de Palermo. Debido a que las instalaciones del Micro Estadio albergan 9.000 personas contra las 1.685 de Groove, con las entradas vendidas hasta ese momento, el show se declaró agotado, lo que hizo que muchos fanáticos, se quedaran afuera a días de la presentación.

Sin embargo, ni la “mufa”, ni los malos augurios, ni la lluvia que amenazaba con aguar un poco la jornada, permitirían que la fiesta no se realice. A pocos minutos de la hora de ingreso, la fila para ingresar a Groove se extendía hasta la esquina de La Rural con cientos de fanáticos que se acercaron a Palermo cantando sin cesar mientras esperaban ansiosos la apertura de puertas.

Pasadas las 19:30 se permitió el ingreso al establecimiento, y para asombro de todos los presentes, el escenario aguardaba con una tela roja tapándolo casi por completo. Las máscaras tan particulares de la banda empezaron a asomar en la pista, sumadas a las remeras negras con las distintas inscripciones del grupo bizarro impresas en pechos y espaldas. La expectativa crecía minuto a minuto y los seguidores se hacían escuchar saltando y cantando las canciones que el establecimiento ponía por los altoparlantes para amenizar la espera.

Tras una extensa hora y media de espera, “Reboludación”, la intro del nuevo disco, comenzó a sonar. Las luces y sombras tras la tela roja le daban un toque de intriga al comienzo del show, y tras finalizar la pista inicial, el telón se corrió y Asspera salió al frente vestidos con unas enormes capas negras, dándole un toque de oscuridad a la presentación.

El primer tema de la noche salió con todo. “La Concha de Dios”, canción que le da nombre al disco, fue artífice del primer estallido de la noche. La marea de gente en la pista comenzaba a asemejarse a un mar embravecido de cuerpos saltando y pogueando desaforadamente. Con la idea de evitar que el show se volviera tedioso, Asspera comenzó a mechar temas de materiales anteriores junto con lo nuevo. “De lo bueno muy poco” y “Berrinche y cuenta nueva” tomaron su protagonismo, mientras las visuales que relucían detrás del baterista “Nicogollo Muñón” rezaban frases como “¡Hagan pogo la concha de Dios!” y “El pogo es salud”, dos máximas bien pensadas para la fiesta que comenzaba a vivirse y para la que restaba todavía por vivir.

“¡Tarifazo las pelotas!” fue la frase más coreada durante la interpretación de “Tarifazo”, un reclamo sanguíneo y sufrido,hacia los benditos impuestos que aumentan constantemente, rugido desde el escenario por “Richard Asspero” y compartido por todos. Ya sin las capas, “El Rubio Salvaje”  hizo su aparición en escena para el mashup conformado por “Gorda Puerca” y “Me Cago”. La entrada de éste particular personaje que emula a un travesti rubio y barbudo que aspira a la presidencia, provocó la empatía de sus fieles admiradores, coincidió con la particular escena de los músicos arrojando papel higiénico al público durante la ejecución de la segunda parte de ésta combinación de temas.

“Vamos con uno de los nuevos, a ver si les cabe ‘logis'” anunció Richard con la particular verborragia que representa al grupo, antes de ejecutar “Tranca Palanca”. Fundidos en un mar de manos, los seguidores acompañaron con palmas durante varios tramos de la canción, demostrando absoluta aceptación por otra de las creaciones del nuevo disco. La aparición de otro de los personajes de la banda se hizo realidad durante “Si ya sé”, con el “Dino-Garca” secundando en la voz a Richard, con su traje y su grotesca máscara de dinosaurio color naranja. El particular cierre en la guitarra a cargo de “Rockardo Asspero” y un riff sacado de “Sweet child of Mine”, de Gun’s And Roses, ejecutado a la perfección, arrancaron una ovación furiosa por parte de toda la sala.

Con algo de bronca aún por lo acontecido por el repentino cambio de sede, Richard se dirigió a la gente, y entre otras cosas agradeció a su público por “acompañarnos siempre” y anunció una nueva fecha para el 7/10 en Auditorio Oeste, de Haedo, a lo que Rockardo agregó: “Vamos a tocar en todos lados”, para alivio de los que no pudieron asistir.

Siguiendo con la línea de “La Concha de Dios”, un invitado misterioso se sumó a las cuerdas con su guitarra cuando llegó el turno de tocar “El Cazita”. Volviendo a la gente que está en contra de la banda, el violero volvió a la carga una vez que el invitado se retiró del escenario: “Hay muchos pelotudos boqueando de más…”, dando pie así justamente a “Boqueando de más”, dedicado a aquellos que se meten en la vida del otro sin mirar la suya.

“Chicos, cuidémonos entre nosotros, por favor” imploró Richard, ante algunos golpes y caídas provocados por los excesos de energía durante el “pogo” y el “mosh”. Volviendo a las bases, “Patada en los huevos” volvió a encontrar a un inspirado Rockardo, con un solo que estremeció a más de uno en el final de la canción. Siguiendo con grandes interpretaciones, Pink Floyd y su “Another Brick in the Wall” dijeron “presente” en los riffs finales de “Ni la pija te queda hermano”, en lo que sería una combinación sorpresiva, pero a la vez elegante e impensada. Bien al estilo bizarro de Asspera.

Con el show casi llegando a la mitad, el frontman volvió a pedir cuidado a su gente y dio comienzo al ritual de “la vuelta olímpica”, donde los seguidores corren alrededor de la pista continuamente. Formando dos rondas corriendo en direcciones contrarias, los fanáticos encendieron la pista, y la banda enardecida le dio rienda suelta a la música con uno de sus himnos: “Gambeta”.

El momento más festejado sin dudas llegó durante otro de los temas nuevos del disco: La del Diego. Con la historia ambientada netamente en el fútbol y en el deseo de la obtención de la Copa del Mundo en Rusia 2018, la banda ejecutó el tema, mientras un falso “Dios” colocaba una escultura en forma de “concha” con luces led apagadas y, un falso “Diego Maradona” apareció en escena con una pelota para gambetear a Richard y patear hacia la gente, provocando así un grito de gol que hizo temblar las paredes de Groove. La escultura se iluminó, y mientras el estribillo final resonaba con emoción, “Dios” le entregaba al falso “Diego” una réplica de la Copa del Mundo. Finalizada la canción el grito de guerra: “¡Argentina, Argentina!”, no se hizo esperar.

Para volver al clima de rock, nada como un buen clásico para que el “pogo” vuelva a tomar temperatura. “Viaje al centro de la verga” le devolvió a Groove esos altos picos de agite y descontrol que hasta hace un rato habían bajado su intensidad. La euforia siguió en aumento a la hora de los dos “anti-covers” de la noche. También a modo de mashup, sonaron  “Desconfío de la vida” de Pappo (versión que se encuentra en “La Concha de Dios”) y “El Hijo de Cuca”, éste último con el retorno de “El Rubio Salvaje” al escenario, empuñando su guitarra.

El momento simpático de la jornada tuvo un protagonista muy especial. Con la acústica en la mano, y una maqueta de nube con un rayo colgando sobre su cabeza, el bajista “3,14 Jota” entonó los pegadizos versos de “Nube Negra”, al igual que en la versión de estudio que se encuentra en el nuevo disco. Ante la advertencia de su colega Richard sobre una posible “pifiada” en la letra, el encargado del bajo interpretó muy bien su papel de frontman hasta la última frase donde la memoria lo traicionó, y a tono de burla, los seguidores entonaron el clásico “Hijo de puta, hijo de puta”, seguido de  una simbólica ceremonia de lanzamiento de monedas al escenario.

El agite volvió a mostrarse por enésima con la ejecución “Partiendo Cabezas” y aumentó mediante la llegada de “El peaje más caro del mundo”, cuya frase particular del estribillo resonó con fuerza en las gargantas de todos los presentes: “Voy a pistear como un campeón, soy un Schumacher, un Fórmula 1”.

“Ya venimos chicos, un segundo”, avisó Richard cuando el reloj casi marcaba las 23 hs. Algunas botellitas de agua llovieron voluntariamente del escenario para calmar los cuerpos acalorados de los enardecidos seguidores. Tras el retorno de la banda, los gritos y los cantos crecieron en aumento, y en medio de una mezcla de emoción y bronca, Rockardo dijo: ” “logramos sacar un 7mo disco sin haber tranzado con nadie y gratis para ustedes. Esto es crédito de ustedes porque nos apoyaron”,  y para darle un grado más alto de unión entre público y banda, el guitarrista agregó: “Nosotros nunca necesitamos de esos hijos de putas para darles un espectáculo a ustedes, somos uno solo: somos ustedes y nosotros”. Una ovación atronadora invadió Groove ante las palabras del “pelilargo” violero, y haciendo alusión a los que tildan a los integrantes de la banda de “Kirchneristas” o “Macristas”, Richard aseguró que no hay postura política dentro del grupo y dedicó algunos insultos para quienes circulan ese tipo de rumores.

Tras el descargo y el reiterado agradecimiento al público de siempre por el aguante, llegó el momento del final. Como en cada show de Asspera, la emoción tomó su lugar ante el emotivo “Pogo al corazón” dedicado, siempre a la memoria del recordado ex baterista de la banda, “Mario Lauro Santillán” (Gerónimo Pastore, fallecido en 2009). La unidad y la hermandad de la gente, enmarcada en los abrazos y lágrimas que hicieron su presencia en la pista, fueron la postal del cierre del show, acompañados por un el riff interminable de Rockardo y 3,14 Jota, y un unipersonal envidiable de Nicogollo en la batería para el definitivo final.

Minutos pasados de las once y diez de la noche, la multitudinaria banda bizarra se despidió envuelta en una ola de aplausos y mucho cariño. En una noche sin sobresaltos, y con momentos de alto nivel musical y escenográfica, los Asspera volvieron a demostrar que están listos para afrontar los desafíos que se le vengan a futuro. El carácter está claro que lo tienen, y sin dudas que el que dirán de afuera no será obstáculo para seguir logrando metas por su gente, por ellos mismos, y por “La Concha De Dios”.

 

 

Crónica: Ale Jerez

Comentarios