Ankamora @ Uniclub | 18.06.16

Presentación del disco “Once”

Esta vez la crónica la arranco de un par de días antes al show propiamente dicho.
El jueves previo soy invitado por el querido Rami Pereyra, baterista y componente de la banda, a pasar por AltoVoltaje (estudio y sala de ensayo y la “casa” de los Ankamora) para retirar la entrada de prensa que previamente habíamos arreglado.

Ahí tengo la oportunidad de quedarme para el ensayo general previo a la culminación de un proceso que se viene gestando hace un tiempo largo ya y que es poner lo que está en la cabeza de estos pibes en los sentidos de la gente: hacer un terrible disco y tocarlo de pe a pa.

A la par de algunas interesantes charlas con la gente que está ahí en el estudio y también con algunos de los muchachos que fueron invitados en la grabación del disco y ahora harán su parte en el show, escucho y veo detrás de la “pecera” algunos temas. La banda suena afiladÍsima, con una sincronía que promete y una afinación en lo vocal que a mi entender hace toda la diferencia. Me meto en la sala y comparto dos temas con ellos. Salgo con las ideas más claras.

Al final del ensayo, me quedo a comer unos chori y a compartir un rato más con toda esta gente. Están Luciano, Rodrigo y Ramiro, los Ankamora. Pero también están amigos y compañeros de ruta musical. Este detalle lo remarco para que se vea y se entienda lo familiar que viene la cosa y como enseguida me hicieron parte y fui uno más en ese grupo humano increíble.

Ahora si, llega el sábado a la noche, luego de haber vivido la gran emoción del viernes con Rami tocando una vez más con el negro Villacé y los Bigger recordando una parte de su recorrido musical, siguen las emociones con la presentación de “Once”.

La fecha arranca con el aporte de bandas amigas como son No Metan Bulla y Elefante Guerrero Psíquico Ancestral. Cada una con una impronta diferente van llenando de música la sala de Uniclub, que una vez más me confirma que suena y se ve realmente muy bien.

“Algo de vos, esconde el mar. Anochecer en sal” canta Luchi Fratantueno acompañándose con su bajo de sonido profundo y con el riff rabioso en afinación dropeada de la guitarra de Rodri Larrocca y el groove certero y poderoso de la bata de Rami Pereyra. Así arranca el show, la esperada presentación de este disco que ya escuché y que ya está adherido a mi inconsciente.

La música de Ankamora tiene condimentos para todos los gustos desde mi punto de vista. Hay un notable desarrollo del género “rock”, desde la canción, desde la forma y los materiales. Hay un vuelo poético que busca un poco más lejos que el estándar del rock actual, una vuelta de rosca más. Y también hay un sonido demoledor, buscado y pergeñado por los tres y con una evolución a lo largo del tiempo.

Desde lo estilístico, los riffs y las melodías tienen una marca particular, hay una “acidez” que no se encuentra en otros lados, una reminiscencia del grunge más oscuro como aquellas canciones movilizantes de Soundgarden o Alice in chains. Pero también hay movimiento y ganas de poguear.

Como casi siempre en los trios, el aporte de cada uno diferenciado y vital y hace al funcionamiento pleno de la formación como banda. La guitarra genera armonías que llenan el espectro pero no sobrecargan la audición. Junto con el bajo apoyan melodías un poco más que simples pero no por eso pretenciosas, no hace falta escucharlas muchas veces para que queden pegadas. Y la bata empuja siempre adelante sin dejar de permitirse algún que otro despliegue de recursos.

Volviendo al show, que es lo que nos trajo hasta acá: la noche tiene de todo, invitados, un momento “acústico”, covers, versiones, visuales y además de todo eso una respuesta del público que los hizo emocionar a ellos y a nosotros mismos también. Esta banda tiene lo que se merece, por todo el trabajo que viene haciendo.

Luego de alrededor de hora y media de música para todos los sentidos el show concluye y siento una especie de colectiva satisfacción, todos parecen haberse llevado lo que vinieron a buscar y las expectativas fueron sobrepasadas.

Lo que depara para Ankamora augura mucho tiempo de buena música.

Crónica: Fede Iguera.

Comentarios