Mustafunk @ Teatro Flores | 04.11.17

El sábado 4 de noviembre de 2017 tuvo ese algo diferente. El aire nos presagiaba que el día iba a concluir de una linda manera, porque una banda con una gran propuesta musical llegaba por primera vez al Teatro Flores.

En la previa, cuando ya el teatro albergaba a una cantidad considerable de gente y faltaban sólo minutos para dar comienzo a la fiesta, algunos miembros de la banda o staff -no logré identificar- se asomaban por el telón para apreciar ante qué se iban a encontrar, y casi parecía que jocosamente buscaban aplausos de ansiedad que no se hacían desear.

La banda había anunciado vía redes sociales que a las 20:30 hs estarían saliendo a tocar. Como todos sabemos, los atrasos en el rock son tan usuales que la convocatoria de público continuó aumentando hasta las 21 hs. Sin embargo, los desconfiados que daban por sentado que los músicos no saldrían al escenario hasta media hora después de lo anunciado, se llevaron una sorpresa.

El reloj marcaba las 20:38 hs cuando a oscuras, comenzó a sonar un teclado ejecutado por Agustín Marinelli -guitarrista-. Apenas segundos después, el telón se abrió y reveló a Martín Pedernera a su lado, ambos bien a la derecha del escenario, casi en un rincón, cantando un pedacito de “Eiti Leda” de Serú Girán. Tras el final de esta interpretación, y con una gran sonrisa por parte de Martín, el telón se cerró.

El público, ansioso, coreaba “Mustafunk, Mustafunk, vamos Mustafunk” esperando que el telón se abriera nuevamente lo antes posible. En esta breve ceguera, de no saber qué pasaba del otro lado, todos escuchamos los clásicos golpes de baquetas que, más allá de marcar el tempo, nos regalan una fugaz cuenta regresiva para el comienzo de la canción. Así fue como el show oficialmente inició con “Sincero”, revelando a la banda entre luces violetas y rojas cuando el telón por fin se abrió. Y ya de entrada podíamos apreciar que había tres vientos (Pablo Gieguin en trompeta, Rodrigo Clavell y Agustín Zuanigh en saxo) y un teclado (Gabriel Fontana) invitados, que se sumarían en varias canciones a lo largo de la lista.

Sin dejar pasar un solo segundo, arrancó “Ruidos Del Parlante”; donde se notó a toda la banda muy enérgica y feliz, saltando por todos lados y cantando a la par de la gente. Llegó el turno de “Monos” para completar el par perfecto de su segundo álbum ‘Laboro Chamanik’. “Ya no quedan ganas, somos muchos en la rama” cantaba Pedernera, aunque todos sabíamos que ganas quedaban para rato.

Pasados los primeros tres temas, fue la primera vez que sucedió un mini silencio antes de arrancar una nueva canción, donde por supuesto, el público aprovechaba para gritarle de todo a la banda. Una vez que los vientos terminaron de ubicarse en el escenario, comenzó a sonar “Pimp My Ride”, donde éstos serían clave. Trayendo lo mejor del funk, es una de las preferidas de sus seguidores, y eso se evidenció cuando Martín dejó de cantar la mayoría de los “Yo puse” del estribillo para dejarle esa tarea al público. A esta altura del show nadie podía resistirse a las ganas de bailar, y con mucha razón, porque esta era una noche para disfrutar.

Llegaron las primeras del álbum ‘Lados G’, “Pelado” y “Seguís Tumbao”. En medio de ambas, Martín fue pasando el micrófono a sus compañeros para que describieran sus emociones.

Era el momento de bajar los decibeles, pero no lo harían solos, porque para esta ocasión especial, invitarían al Cóndor Sbarbatti -cantante de Bersuit Vergarabat-. Así fue como “Abrazo Diente Sueño” se hizo presente en la noche del sábado, y se respiró puro olor a música fresca. El teclado se sumó al final de la canción para culminar una interpretación épica.

En “Mambo Negro” se vivió un gran momento cuando, después del solo de guitarra, todo el teatro estalló en pogo a la vez que Agustín Petinatto -bajista- fue poseído por una especie de locura que lo hizo recorrer todo el escenario a los saltos, y así estar en sintonía con el público. El momento más particular de la noche, sin dudas, fue cuando antes de finalizar la canción, invitaron al tenor Sebastián Suppa, quien desde el primer segundo se paró en medio del escenario y dejó boquiabierto a más de uno con su increíble voz; fue despedido por una gran ovación. Su participación en el show fue una sorpresa para todos, gran iniciativa de Mustafunk generar esta variedad para no agotar la vista ni el oído en un show que duró alrededor de 2 horas y media.

Martín anunció que se vendría un cover “de los pibes”, que fue “Sábado” de Divididos. Al finalizar esta gran interpretación, era de esperar que el público se pusiera a corear “Escuchenlo, escuchenlo, escuchenlo, la aplanadora del rock es Divididos, la puta que lo parió”. Con su mística propia, llegó el turno de la tan lamentablemente actual “HAARP”, perteneciente al álbum debut ‘Salpica’. Claramente en esta oportunidad, la frase “¿Dónde están los cambios?” cobró tanto significado que podía notarse la energía con la que Martín, acompañado del público, se lo cuestionaban.

Un nuevo invitado subiría al escenario, descrito por los músicos como “un ser de luz”: Guillermo Arrom, quien integró en su momento la banda de Luis Alberto Spinetta. “Afuera” sería el primero de los temas en los que se sumaría con su guitarra, pero quizás el más importante fue el cover de “Cementerio Club”, por haber sido interpretado originalmente por Pescado Rabioso, banda del Flaco. A esta altura del show, donde el público coreaba el riff de esta tan lograda versión, recién había pasado una hora; y mirá todas las cosas que ya habíamos vivido.

Volvieron al escenario los tres vientos para acompañar en “Ciudad Albinogólpica”, una de las joyitas de este disco que se despedía. Una cumbia improvisada comenzó a sonar, empezada por Agustín Marinelli y luego continuada por su hermana Camila -baterista-, mientras el público aplaudía al son y bailaba. “En Tu Mirada” demostró que esta noche en el Teatro Flores salió el sol, porque una banda que brota de la escena emergente llegó a este tan mítico escenario y lo colmó.

Pedernera anunciaba que iban a continuar con la sección “románticos”, y fue entonces cuando llegó el turno de una de las más esperadas por el público, la balada “Yogurt”. Por pequeños instantes, la voz unánime del público llegaba a opacar la del propio Martín, incluso aunque ésta saliera por parlantes gigantes. Cuántas personas la cantarían con vigor pensando en ese alguien, ¿no?.

Por segunda vez desde que salió ‘Lados G’, sonaría en vivo “Phornicarlton”, seguida de “Disney In Ice”, para que este álbum de “canciones descartadas” sonara un poco también con estos dos instrumentales y luego con “Sac Wilde”. En medio de este combo, la banda se daría el gusto de mostrarle al público algo de lo nuevo que vienen componiendo, una nueva canción llamada “Hay Ron Maiden?”, bien a lo Mustafunk, advirtiendo que podría estar en el nuevo material o no, y que todavía podría mutar o no. Ya presagiando el final, sonaron “Ópera” y “Sapo Rey”, en esta última invitarían al guitarrista de Virtual Frizz, Lucio García Jurado.

La seguidilla manijera elegida para concluir esta gran noche, intercaló canciones de sus dos primeros álbumes: “Turviolencia”, donde todos se divierten cantándole a Serafín -guitarrista-; la clásica y poguera “Fever”; “No Me Mires”, donde el público vociferaba “Soy lo más simple que hay, soy un desprecio”; y como broche de oro, “Laboro Chamanik”.

Esta fue definitivamente una noche para el recuerdo. Hace apenas algunos años Mustafunk despedía “Salpica” en The Roxy, y hoy, en noviembre de 2017, despidieron su segundo disco en un escenario como el del Teatro Flores (hablamos de un lugar con más o menos el cuádruple de capacidad). Y nada de vueltas, porque lo llenaron. Esto sin dudas me lleva a pensar, ¿cuál será el escenario donde despedirán su próximo álbum?, o para no irnos tan lejos, ¿qué escenario elegirán para presentarlo?. Lo veremos a medida que vaya pasando el tiempo, pero no me quedan dudas de que muy pronto tendremos Mustafunk en estadios (como el Luna Park o el Malvinas Argentinas), porque ya demostraron que esto no parece reconocer techo alguno, y qué mejor manera de representar a la “nueva camada” de músicos argentinos, ¿verdad?.

 

Crónica: Sol Danisa López
Fotos: Carolina Pedace

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