Búkaro @ Auditorio Oeste | 24.11.17

La era de la madurez

Con personalidad y aplomo, Búkaro despidió el año y a su primer disco (“Desde lo diminuto que soy en la Tierra”) con un tremendo show en Auditorio Oeste. La banda conformada por Daniela Esteves (voz y guitarra), Mauro Escobar (bajo y coros) y Lucas Guerrero (batería), realizó una performance intensa y emotiva, con los clásicos de siempre, covers y anticipando algo del material que se vendrá en 2018

En la vida de las bandas y de los músicos, principalmente, siempre hay momentos que marcan la historia de cada uno o de la agrupación en sí. Momentos que son relevantes por la carga emotiva, el nivel de profesionalismo de cada uno, o simplemente por ser el principio o el final de una etapa importante en la carrera. Por esta última razón, no era un show más el del pasado viernes 24/11 para los tres integrantes de Búkaro. Con apenas poco más de 5 años de formación, esta joven banda que surgió en los confines de la Zona Oeste del GBA, pasó por muchas idas y venidas, cambios de formación y una larga recorrida de shows, para poder darle paso al crecimiento y a la tan ansiada llegada de su primer disco: “Desde Lo Diminuto Que Soy En La Tierra”, editado y publicado en 2016. Tras más de un año girando con este material, llegó la hora de seguir expandiendo los horizontes musicales y abordar nuevas melodías.

La preparación previa fue intensa y la ansiedad fue siempre en aumento, hasta que llegó la hora de abrir puertas y de esperar por que llegue el momento de subirse a las tablas. Pero antes de la fiesta de Búkaro, había que prestar atención a las bandas invitadas, que presagiaban dejar las tarimas al rojo vivo para la presentación final. En primer lugar, fueron los muchachos de Impar los primeros en acercarse al escenario para hacer su música. El cuarteto originario de Moreno e Ituzaingó le dio inicio a su participación con mucha energía y abriendo la jornada con “Despertador”, el primer track de su único disco “Después” (2016). Pegado a él, se sumó a la lista “Los Que Pueden Más”, marcando ya con esas dos canciones una clara intención de generar climas de festividad y baile, con un aroma a pop rock flotando en el aire. Los ritmos pegadizos salidos del bajo de Gabriel Rodríguez, unidos con la potencia riffera de Federico Bonomi y las bases intensas de Leandro Duarte, conjuraban la mezcla perfecta al unirse con la voz melodiosa de su cantante Pablo Cristín, cuya energía y desparpajo generaron empatía en el publico inmediatamente.

El primer cover de la noche, fue una brillante ejecución por parte de los Impar, del clásico “Cosas Mías” de Los Abuelos De La Nada. Con una impronta muy propia, la banda consiguió exprimir al extremo las bondades de la canción elegida, y generaron la primera ovación de la noche por parte de los presentes. “La siguiente canción es para los que no están enamorados”, auguró Pablo ante la extrañeza de los espectadores, sorprendidos por el tan disparatado prólogo utilizado para presentar “Vos No Sos Una Ciencia Exacta”, una triste historia de desamor.

Con bromas entre tema y tema, y algún tema nuevo que sonó presagiando la despedida del primer disco de la banda y la salida del próximo, los Impar continuaron su show con una versión extendida de “My Sharona”, el popular tema de The Knack, que contó con un instrumental exquisito en el medio de la canción y un final a toda orquesta. “Compren discos, apaguen la tele” fue el mensaje final de Cristín antes de cerrar su participación en la fecha con “Domingo”, un tema alegre dedicado a la resaca, y “Neutral”.

Con el escenario encendido gracias a la impecable performance de Impar, el quinteto que conforma El Buen Salvaje, tomó su lugar inmediatamente para mantener la llama intacta. Este conjunto de hard rock viene tomando fuerzas en los últimos años con participaciones en festivales como el Rock En Baradero o el Monsters Of Rock, entre otros tantos, y con la posibilidad de telonear a bandas del fuste de Guns N’ Roses y Deep Purple, por sólo mencionar algunas. Con una gran cantidad de shows en el año, el quinteto arribó a Auditorio Oeste para seguir con su gira, la cual tendrá final el 15/12 en Uniclub.

Con la potencia a la que acostumbran mostrar en sus shows, El Buen Salvaje inició con una andanada de temas furiosos uno tras otro. Así, la primera parte del show, sonaron temas del último disco (“Multitud Al Acecho”, 2016), como, “Absorción”, “Pecado Verbal” y “Siempre El Canil”. También se dieron lugar para retroceder un poco más y regalarle a sus seguidores un tema del primer disco (“El Buen Salvaje”, 2012): “Bipolar”. Tras la interpretación de “Ingrávido”, llegó otro pico máximo en la noche con la interpretación cruda y eficaz de “La Rubia Tarada”, de Sumo.

El público se acrecentaba de a poco, y ante esta situación, los integrantes de la banda propusieron un acercamiento por parte de los presentes a cambio de una remera. Y mientras interpretaban “Jardín Ultravioleta”, otro del último disco, la lanzaron al público. Promediando más de la mitad del show, el cantante Martín Carriquiry se dio el lujo de bajar del escenario para cantar algunas estrofas de “El Occiso Está Servido”, entre la gente. Al terminar la canción, expresó con efusividad su alegría por poder contar con un micrófono inalámbrico, ante la risa de los espectadores. El cierre con “Heridas Invisibles” y “El Maldito”, dos temas pertenecientes a “La Calma Secreta” (2014), fue ideal y explosivo, fiel al estilo de los muchachos de El Buen Salvaje, quienes agradecieron el aguante y se retiraron presurosos para que llegue el plato fuerte de la noche.

La ansiedad y los nervios llegaron a su fin cuando pasadas las 22:30, Búkaro se subió al escenario envuelto en una catarata de aplausos y ovaciones por parte de sus seguidores y sus seres queridos, quienes se unieron para apoyar al trío en este momento tan importante. Teniendo en cuenta que el show marcaba la despedida del disco y la llegada de nuevo material, la banda decidió iniciar la historia con “Desenredarse”, uno de los tantos temas que serán parte del próximo disco. Con intensidad, mucho ritmo y sin dejar paso a los aplausos, le siguieron “Carne De 2da” y “Bozales Y Correas”, y los primeros instrumentales largos, bañados de solos e improvisaciones, comenzaron a salir a la luz, como una de las particularidades más a tener en cuenta del trío del Oeste. Recién llegando al cuarto tema, Daniela se dirigió a su gente para pedirles que fueran “más adelante”, e instó para que los ayudaran con las palmas en el tema que seguía. Tras el cambio de guitarra, la belleza y armonía de “Golondrinas, Superhéroes Y Nubes” inundaron de emoción la sala, mientras el público cantaba y aplaudía de la forma en que la frontwoman había pedido.

“Eclipsados” fue otro de los temas nuevos, acompañado por luces blancas y con el humo tomando lugar en la escena. El solo de bajo de Mauro, fue la joya de esta nueva canción, que recibió la aprobación general y una ovación particular para el hábil bajista. Ya entrados en calor y confianza, Dani volvió a referirse a la gente y comentó acerca de la canción que seguía: “Es la canción preferida de mi mamá. La que me ha parido y enseñado a disfrutar de la música…”. Tras el aplauso y la dedicatoria a su madre, Esteves y los suyos dieron inició a “Agua”, un tema particularmente bello y emotivo, con matices musicales variados gracias a los instrumentales intermedios.

El último tema inédito de la noche fue “Mi Lado B”, el cual sonó después del pegadizo “Petróleo Blues”, y contó con participación relevante del baterista Lucas, quien tuvo tiempo de solear a mitad del tema, para darle continuidad enseguida a la canción. En la continuidad del show, Daniela pidió una ronda en la pista, y que se armara el típico pogo, aunque aclaró: “Háganlo con amor, por favor”. De una manera u otra, el descontrol se desató de la mano del clásico “Alma A Transistor”, una canción bien rockera, con un poco de sabor a clásico sonido del rock nacional en algunos pasajes de la misma. Otro momento efusivo se vivió durante la interpertación de “Asuntos Graves”. En medio de la canción, el vocalista de Aura -Pablo Portela- se subió al escenario para un mashup imperdible entre “The Ocean” de Led Zeppelin y “Paisano De Hurlingam” de Divididos.

Quedaba muy poco para el final. Lucas tomó protagonismo otra vez dando inicio a “Sin Prospecto” con un solo, y sobre el final, Mauro tomó la posta metiendo notas con un palillo perdido que se le había caído a su compañero baterista. Promediando los últimos temas, Daniela recordó con emoción y alegría las satisfacciones vividas con “Desde Lo Diminuto Que Soy En La Tierra”: “Este disco que se va nos deja sólo alegrías y gente que se suma” declaró la cantante, y dio paso a la combinación de “Psycopendrive” y el clásico de Sumo: “Next Week”. Con un final explosivo, todo daba a entender que el show había llegado a su fin. Pero aún le quedaba un respiro más. Con la verborragia que la caracteriza, Daniela llamó a que se adealanten los que se supieran la letra del tema que cerraba la jornada, y así el final con “La Paciencia De La Estatua” fue interpretado por Búkaro y un grupito de fans que cantó a viva voz algunas partes de la canción. Esa unidad, esa comunión entre banda y público, fue la imagen ideal para darle fin a una jornada para el recuerdo.

Con emoción y desbordados de alegría, los músicos saltaron del escenario para agradecer a su gente con abrazos y sonrisas. De esta manera, Búkaro cerró su año 2017 con un show conciso y convincente, dejando a la vista que lo que vendrá en 2018 será mucho mejor, y que pese a su juventud, la banda ha alcanzado madurez como grupo y seguirá avanzando a pasos agigantados, en la medida que se lo propongan.

 

Crónica: Alejandro Jerez
Fotos: Carolina Pedace

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